Diario de sueños

Es curioso que a alguien se le ocurra escribir un Diario de Sueños. ¿Qué es esto exactamente? Pues bien, todo comenzó un día, en el que yo estaba hablando con mi amiga Amanda (por aquel entonces yo tenía 17 años). De vez en cuando ella tenía sueños extrañísimos pero muy graciosos que me iba contando. Yo me reía, pero también me asombraba de la claridad con la que ella recordaba sus sueños, ya que en mi caso, yo sueño casi todas las noches, pero rara vez recuerdo lo que he soñado. Entonces se me ocurrió la idea de que ella escribiera un diario de sueños, en los que fuera escribiendo todos los sueños que tuviera y recordara. Después pensé que yo también podría hacer lo mismo, y aquí estoy.

Solo escribo los sueños de los que me acuerdo con claridad. Es muy difícil recordar todo el sueño detalle por detalle, porque al menos en mi caso, siempre hay lagunas y cosas sin resolver. Conforme pasa el día se me va olvidando lo que he soñado, de manera que para que eso no pase lo escribo cuanto antes: justo al despertarme.

El propósito de esto no es intentar darle significado a los sueños, aunque puede que alguno lo tenga (sí, bueno, no creo mucho en esas cosas pero quién sabe). El objetivo es, simplemente, relatar los sueños en forma de narración y que queden como historias, solo como entretenimiento.

Hay sueños que son muy interesantes de escuchar/leer. Es increíble cómo nuestro subconsciente consigue crear historias que en ocasiones pueden igualar hasta a las mejores novelas. Ahora bien, la capacidad del soñador para relatar dichas historias, esa es otra cosa. Yo no soy escritor, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.

Por último, me gustaría animar a los lectores de este diario a que si ellos han tenido sueños de los que se acuerden y sean interesantes (si son historias graciosas, extravagantes, si se han cumplido, si han visto lugares en los que nunca habían estado y resulta que existen en la realidad; cualquier razón es buena), que me escriban a la dirección que pondré a continuación y me los cuenten. Estaré encantado de leer vuestros relatos y, si me lo permitís, los publicaré sin o con vuestro nombre dependiendo de vuestros deseos. ¡Un saludo!

3 comentarios:

  1. Me encanta cómo la mente relaciona a través de los sueños cosas que jamás se nos ocurrirían, cómo modifica los espacios aunque se parezcan a los reales y cómo podemos llegar a estar en un mismo sitio en dos sueños distintos.
    Muy atrayentes los tuyos y la forma de contarlos, hace que quieras saber cómo acaban! Pero son sueños y son inconclusos U_U

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    1. ¡Muchas gracias! Pues sí, es una pena, más de uno me he quedado con ganas de saber qué pasará a continuación. Pero ¿quién sabe? Quizás mi subconsciente haga una segunda parte jajaja.
      Ciertamente es increíble cómo la mente une elementos que hemos visto, lugares, personas que conocemos, memorias, etc. y forma una historia con todos esos elementos, a veces muy realista. ¡Es como un cine! Es un misterio esto de los sueños... Por eso me gusta aprovechar las historias que crea mi mente para compartirlas y que no se queden en mi mente porque creo que sería una pena. ¡Lo mismo pasa con tus sueños y con los de todo el mundo! Creo que sería una gran aportación al blog que vosotros los lectores me mandéis vuestros sueños y así compartir historias. Serán publicados, si queréis claro.
      ¡Gracias y un saludo! ;)

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  2. Anoche tuve la pesadilla más inquietante y horrible que recuerdo.
    Era de noche y estaba de pronto en casa de mis abuelos, en pleno campo. Está en una colina, por lo que hay cierta pendiente. Por la noche el perímetro se vuelve aterrador con la oscuridad y las ramas, y como si estar ahí solo fuera para empaparme de pánico, se van sucediendo personas desnudas de torso para arriba y en parálisis del sueño (cuando el cuerpo se inmoviliza para evitar escenificar los sueños, mientras que mentalmente estamos despiertos). Una a una. Pero se añadía algo macabro: durante esa misma parálisis, espíritus poseían a esas personas.
    Yo los veía como si estuviera sobre su cama. Se convulsionaban como si fueran muñecos, intentando despertarse sin conseguirlo. Como si esos entes introdujeran la retorcida inquietud en ellos, indicando que algo sucede pero no puedes hacer nada.
    Algunas tenían los ojos y la boca entreabiertos, intentando emitir algún sonido ahogado como cuando queremos gritar en un sueño y no podemos. Otros en cambio tenían unos ojos llenos de horror que me miraban fijamente, mientras intentaban gritar.
    De pronto aparece mi padre en el sueño, desnudo también de torso para arriba, y mi madre dice que le nota algo extraño en la tripa. Entonces le observamos mientras bendecimos su vientre.

    En ese instante despierto, y tuve que quedarme tres minutos con la luz encendida. El sueño fue tan realista y horrible que no daba crédito. Y te quedas como si esperaras algo más, como si no hubiera sido solo un sueño.

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