miércoles, 23 de noviembre de 2016

Trabajando con el corazón

    ¿Quién iba a imaginar que una tradición se combinaría con la tecnología para salvar vidas? Así ha sido en América del Sur, donde algunas mujeres del pueblo de los aimaras trabajan con la empresa PFM S.R.L para fabricar implantes para niños con un problema congénito del corazón, el cual consiste en un pequeño agujero en el mismo (ductus arterioso persistente). Este pueblo está repartido entre Bolivia, Perú, Argentina y Chile y habitan allí desde tiempos precolombinos.
    Las mujeres aimaras aprenden a tejer desde pequeñas con técnicas heredadas y adquieren una gran habilidad. Dicha destreza es la que les permite tejer los implantes, ya que son tan pequeños y requieren de tanta precisión para ser fabricados que solo pueden realizarse artesanalmente. El material utilizado para los implantes es un hilo de nitinol, una aleación de níquel y titanio. Este es introducido en el cuerpo del niño y permite tapar el agujero del corazón, de manera que el paciente puede llevar una vida normal.
    Es curioso y a la vez inspirador ver este caso en el que tradición y progreso no solo son compatibles, sino que además ambos son necesarios. Es todo un ejemplo para un mundo en el que se pierden muchas tradiciones y se pone tanto énfasis en el progreso tecnológico.



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