lunes, 22 de agosto de 2016

Sueño 23: Desafiando a los dioses

   Fecha del sueño: 26/07/16
Volvíamos a casa después de haber pasado las vacaciones fuera. Estaban mis padres, mis abuelos, mi hermano, unos amigos de mis padres y una niña pequeña que no sé quién era (no creo que tuviese más de 10 años).
Lo primero que nos llamó la atención fue que nuestra casa estaba rodeada por una especie de cadena gigante de oro con un candado, la cual procedía de la casa del vecino de al lado. Nos limitamos a quitar el candado y entrar en casa.
No tardamos en averiguar por qué estaba esa cadena allí. Nuestros vecinos no eran unos vecinos normales, sino que era un grupo de dioses de aspecto parecido a los de la mitología nórdica. Recuerdo a cuatro de ellos: un hombre con la piel de un tono azulado y brillante, que tenía bastante mal carácter, con barba y pelo negro. Tenía la habilidad de manipular el frío. Su aspecto físico era el de una persona entre 40 y 50 años.
Había también una mujer, cuyo tono de piel era ligeramente dorado y brillante, pelo largo y de color rubio apagado. Su aspecto físico era de aproximadamente unos 25-30 años y era muy atractiva. (lo digo de esta forma porque, al ser dioses, no podía saber su edad). Su poder era la manipulación del sonido y era capaz de escuchar cualquier sonido por muy bajo que fuese.
Luego había otra chica, de pelo largo y negro, de la cual desconocía su poder. Tenía aspecto de adolescente.
El cuarto dios no lo recuerdo.
En el sótano de mi casa había una dimensión diferente: una extensión enorme, posiblemente infinita, de llanuras y pequeños montes cubiertos completamente de nieve, con un solo árbol gigante en medio, el cual estaba protegido por una barrera formada por una luz dorada.
La diosa adolescente no quería participar en los planes de los demás y se hizo amiga de la niña pequeña, quien no era ninguna deidad, pero podía usar magia.
Por alguna razón que desconozco, queríamos acceder al árbol, pero la barrera lo impedía y por tanto teníamos intención de destruirla. Las dos chicas utilizaron su energía para llevar a cabo la tarea, pero la barrera era demasiado fuerte y no pudieron romperla.
La joven decidió entonces marcharse, no quería ser encontrada por los otros. Desapareció en la distancia, por las dunas de nieve.
No tardaron en venir a buscarla. Los dioses tenían también el poder de teletransportarse a cualquier lugar. El que manipulaba el frío apareció en mi cocina. Conforme lo hizo, todo el ambiente se congeló. Recuerdo que había unos tomates en la encimera y quedaron completamente helados. El hombre cogió uno de ellos y se lo comió a bocados. De mala manera, comenzó a preguntarnos dónde estaba la otra chica. Ninguno de nosotros otros le dimos la información que buscaba.
Más tarde, vino la otra mujer. Extrañamente, mientras interrogaba a los demás, era bastante ruda, pero al dirigirse a mí, medía más sus palabras. Fue como si me tuviese más respeto que al resto (quizá tuviéramos un pasado) . Además, los otros respondían con evasivas, pero yo hablaba firme y sin rodeos. Sin embargo, no dije dónde estaba la adolescente (tampoco lo sabía).
Acabadas las preguntas, ella hizo un comentario insinuando que la otra chica se había ido y yo me había quedado sin ella, a lo que respondí que no teníamos nada. Al escuchar eso, su cara cambió, parecía algo aliviada.
Para teletransportarse de vuelta, la diosa necesitaba la energía de un humano. Me eligió a mí y me llevó a un lugar donde estuviésemos a solas. Nos cogimos de las manos y, justo antes de que ella desapareciese en una luz, nos acercamos y... Nos dimos un beso.

Ahí acaba el sueño.

viernes, 19 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 3.

    {2ª parte aquí}

    Me gustaría a continuación citar casos concretos y reales acontecidos en la universidad. El más reciente tuvo lugar el pasado mes de julio, en el examen de la segunda parte de la asignatura Resistencia de Materiales y Elasticidad, en la convocatoria extraordinaria. No sé por qué el departamento de la asignatura decidió poner tal prueba, pero el hecho es que solo la aprobó el 0.8% de los alumnos que se presentaron: 4 alumnos de 519.
    Fue un caso tan alarmante y creó tanta indignación que se filtró a los medios de comunicación. La primera noticia la publicó el periódico El País, en la que se citan palabras del vicerrector, quien sugirió que quizá los alumnos "no entendían lo que se les pedía" e insinuando que no éramos lo suficientemente maduros.
    Estimado señor Francisco Javier Jiménez Leube, ojalá leyese usted esto que estoy a punto de decir. En primer lugar, a pesar de que usted es profesor y ha sido alumno de Telecomunicaciones, me parece sencillamente inaudito que sea capaz de decir tales cosas, pero me atrevería a afirmar que se debe a que usted no ha vivido la situación en la que estamos nosotros y posiblemente ni siquiera la conozca. No es usted consciente de que si suspende el 99.2% de los que se presentan a un examen es imposible que sea por falta de madurez, o porque toda esa gente no haya estudiado lo suficiente (habrá quienes no y quienes sí); el error debe estar en las preguntas propuestas. Puede que, como usted dijo, los alumnos no entendiesen lo que se les preguntaba, pero la responsabilidad de ese hecho, junto con la preparación requerida para ese examen, recae directamente sobre el personal docente. De modo que antes de decir semejante barbaridad, observe detenidamente la situación. Tengo muy serias dudas de que usted, junto a muchos profesores, se preocupe lo más mínimo por los alumnos, y desde luego, no se puede esperar un sistema educativo justo y eficaz teniendo a alguien como usted de vicerrector.
    A la noticia anterior le siguió un artículo de Cadena Ser más acertado y exhaustivo (ya que el otro tenía algún error en los datos), con una entrevista al director de la ETSIAE y a un ex-alumno de la misma, la cual recomiendo escuchar: ¿Por qué hay tantos suspensos en Ingeniería Aeronáutica?
    A raíz de lo ocurrido, muchos más se hicieron oír, entre ellos una alumna de Máster, quien, en un post de su blog, con el cual estoy totalmente de acuerdo, expresó su descontento, en respuesta también a ciertas personas que insinuaban que, dados los resultados, los alumnos no éramos muy inteligentes: Igual no somos tan brillantes.
    
    Tal y como expone esta chica, aunque el revuelo haya tenido lugar debido a esta asignatura, hay muchas más en las que suceden este tipo de injusticias. Además, aunque yo me estoy basando en mi experiencia, ocurren cosas como esta todos los días en gran parte de las universidades del país, en muchas carreras diferentes. Debido a ello, España tiene una alta tasa de abandono, sumando el hecho de que muchas personas se ven obligadas a dejar sus estudios porque no son capaces de pagarlos, aumentando considerablemente en número al llevarse a cabo esta práctica de suspender al alumnado por la incompetencia de los docentes. Por tanto, en este sentido, nuestros profesores son algunos de los principales responsables de nuestro futuro. Por suerte o por desgracia, no depende todo de nosotros.
    Con todo lo expuesto en las tres partes de esta crítica, se hace evidente la necesidad de un cambio. La mayoría intentará excusarse diciendo que no pueden hacer nada porque el sistema viene impuesto por el Estado y por la Universidad. Es cierto, pero no válido.
Los profesores gozan de la libertad de cátedra, que les permite enseñar como ellos crean oportuno. Asimismo, con un simple cambio de actitud se puede mejorar bastante el sistema educativo.
    Se debería fomentar más la cooperación entre profesores y alumnos. Los profesores deberían dedicarse y comprometerse con sus alumnos, y estos, a su vez, comprometerse con el aprendizaje. Que, al igual que se evalúa a los alumnos, se haga lo mismo con el personal docente.
    Ya existe una Delegación de Alumnos y ciertos procedimientos de este tipo, pero al parecer no son muy eficaces, ya que las injusticias siguen sucediendo. Ello también es debido a que muchos individuos, independientemente del "bando" al que pertenezcan en este caso, tienden a mirar solo por sus intereses y no se comunican, no cooperan, no ponen de su parte y/o se aíslan. Actúan por y para ellos mismos, y ese egoísmo es uno de los principales problemas en general. Mientras siga existiendo, será difícil que algo cambie a mejor, tanto en la universidad como en el resto de ámbitos, no solo en España, sino en todo el planeta.


martes, 16 de agosto de 2016

Cuando todo parecía perdido...

    Esta es una historia muy esperanzadora de un perrito que nunca se rindió.
    En Udaipur, India, lo encontraron al borde de la muerte junto a una carretera, incapaz de moverse y malnutrido, síntomas provocados por la enfermedad del distemper. Afortunadamente, dicha enfermedad no es necesariamente mortal y gracias a ello, nuestros héroes de la India, el grupo Animal Aid Unlimited, quienes se ocupan del rescate y recuperación de animales callejeros, consiguieron salvar al perrito.
    En el vídeo podemos contemplar con regocijo el proceso completo. Nunca se debe perder la esperanza.





    Fuentes:
    Upsocl

martes, 9 de agosto de 2016

Sueño invitado: El día del juicio final



Este sueño nos lo ha aportado mi amigo Algo Montalvo. Aquí dejo la dirección de su blog: algomontalvo.blogspot.com.es
Es muy intenso y te pone los pelos de punta. A mí me ha gustado mucho. Gracias por el aporte.


Soñé que estaba en un hotel parecido a donde pasamos las vacaciones en verano y había terroristas radicales persiguiendo a la gente. El ejército o la policía estaban luchando contra ellos. Yo corría.
En un momento dado me acorralaban gritando y yo saltaba varias plantas abajo por las escaleras.
De pronto era un centro comercial. Estaba con un chico al que pedía el móvil para grabar el Día del Fin del Mundo. Sentía que debía dejar constancia de cómo estábamos viviendo ese momento.
Me montaba en un tren como si fuera de un parque de atracciones y grababa el decorado navideño iluminado que había abajo. Salía un hombre disfrazado, como si fuera el último que había permanecido allí. Todo estaba vacío y se respiraba tensión. Había una gran sensación de peligro y final.

Entonces comienza una invasión extraterrestre como en La guerra de los mundos. Iba con más personas (puede que con mi familia). Un poco más adelante iba cerca de unos periodistas que acompañaban a un jefe de policía o un jefe militar que perseguía a las avanzadillas extraterrestres. Cada poco tiempo teníamos alienígenas cerca, pasando a nuestro lado (nosotros nos escondíamos) o lanzando bombas.

Pronto me canso de ese grupo y del peligro que supone estar a su lado. Inmediatamente aparezco solo y me planteo ir por mi cuenta y así aumentar mis posibilidades de sobrevivir, como una chica de aspecto guerrero con la que había hablado. Casi todo transcurría en el centro comercial.

De repente estoy en casa. Estoy en el salón y descubro que en el mueble está escondido un ser querido que falleció. Soy consciente de que es un alto tras toda la tensión y de que él ya no está, por lo que lo tomo como el regalo que es y disfruto de su compañía. Es el único momento en que siento tranquilidad.

Después me dirijo hacia la puerta de la casa y la abro. Miro la calle y está todo a oscuras con un toque naranja en el horizonte, quizás por las llamas en la lejanía. En este punto no sabía si la invasión extraterrestre estaba sucediendo o la había soñado.
Entro en la habitación de mis padres y enciendo y apago la luz rápidamente para ver si están acostados. Me da la sensación de que está mi madre.
En ese momento me dispongo a ir a cerrar la puerta de casa… pero suena el despertador…


Mi terror subyacente durante el sueño era a estar solo, y el miedo a lo que no se ve. Realmente apenas veía extraterrestres, pero abrir los ojos, ver el sol y descubrir que todo había sido mentira fue un alivio inmenso.

jueves, 4 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 2.

    {1ª parte aquí}

    Otro hecho del sistema educativo que es potenciado aún más por el método de evaluación del que hablamos en la parte anterior, es que la educación se transforma en un proceso impersonal, industrializado, como si el objetivo no fuese formar a personas, sino producir máquinas en serie, cada una idéntica a la anterior.
    En mi humilde opinión, creo que la educación debería ser todo lo contrario. Cada sujeto es único y se debería fomentar el desarrollo de esa individualidad y de las cualidades que cada uno posee. Los alumnos no somos un rebaño. No somos robots iguales entre sí. No somos un mero número de expediente. Somos humanos. Tenemos vida, tenemos sentimientos. Y sin embargo, algo tan obvio parece que a veces se le escapa a las instituciones.
    Frecuentemente, los profesores, responsables de prepararnos y proporcionarnos los conocimientos suficientes para superar las asignaturas y para nuestro futuro laboral, resultan inútiles. No se preocupan por enseñar de tal forma que entendamos la información que nos tienen que transmitir. Muchos ni siquiera ponen interés en sus clases, ¿cómo esperan que pongamos nosotros interés en la asignatura?
   La labor docente debería ir enfocada a los alumnos, que son los que tienen que aprender, pero no suele ser así. A menudo, el profesor imparte su materia de cualquier manera y le da igual lo que pase con sus alumnos, porque al fin y al cabo, va a cobrar lo mismo de una forma o de otra y lo único que le importa es su salario. En la UPM, muchos tienen como labor principal la investigación. Sin embargo, la universidad les obliga a dar clase para poder hacerlo, lo que tiene como consecuencia lo ya mencionado.
    Si tenemos en cuenta la finalidad de la educación, enseguida nos percataremos de que este método es un desastre. Creo que un profesor que no se esfuerza en hacer llegar sus conocimientos a los alumnos, o que no tiene ganas de dar clase, no debería hacerlo, ya que solo consigue perjudicar a los que queremos aprender.
    He tenido asignaturas en las que ir a clase no servía absolutamente de nada. Algunas, porque el profesor se dedicaba a leer una presentación y repetir las mismas palabras que había escritas. Otras, porque podía ir todos los días y no perderme ni una sola sesión, pero en el examen, todo lo aprendido en el aula no era suficiente para aprobar (por supuesto, contando las horas de estudio y trabajo por mi parte para ese examen), haciendo casi imprescindible pagar por ir a academias externas a la universidad donde me preparasen mejor. Además, se debe aprender a ser autodidacta, lo cual es bueno hasta cierto punto, pues promueve el desarrollo de la iniciativa, entre otras cualidades. No obstante, ser autodidacta a menudo no es suficiente, y pagar por ir a una clase que no sirve de nada es completamente inaceptable.
    Afortunadamente, no todo el personal docente es como he descrito. Existen profesores excelentes que hacen que consigas despertar verdadero interés por la materia, que se esfuerzan por hacer las sesiones amenas y por transferir lo que saben lo mejor posible. Ellos verdaderamente se preocupan por los alumnos, aunque por desgracia, personas así se cuentan con los dedos de una mano. Esto provoca que a menudo nos encontremos con aulas casi vacías porque los universitarios "migran" a aquellas en las que el profesor merece realmente la pena. Puede haber (y los hay) catedráticos que tengan 5 o 6 títulos diferentes, que sean impresionantes en su área, pero si no saben transmitir ese conocimiento, todo eso es irrelevante.

{Continuará}

lunes, 1 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 1.

    

    Este es un tema del que ya se ha hablado mucho en todo Internet y estaréis cansados de leer y escuchar siempre lo mismo. Pero esta vez no me voy a limitar a decir "lo de siempre". Alguna vez he mencionado que solo me gusta escribir sobre temas en los que creo que puedo aportar ideas nuevas o dar un punto de vista diferente.
    Como estudiante universitario, estoy cansado de ver las injusticias y la falta de unión que presencio día tras día en el sistema educativo de este país, en una universidad pública supuestamente accesible para todos (es lo que implica que sea pública). De manera que he decidido enfocar toda mi rabia y frustración generada por este sistema en algo productivo, y así intentar que los que lean esto reflexionen un poco y con suerte, se consiga cambiar algo a mejor.
    ¿Por dónde debería empezar? Por el principio sería lo adecuado. Me llamo Daniel y tengo 21 años. Hace tres años ingresé en la Universidad Politécnica de Madrid para estudiar la carrera de mis sueños: Ingeniería Aeroespacial. Tuve que mudarme a Madrid, ya que en mi comunidad autónoma no estaba esa carrera. Yo ya sabía que iba a ser muy duro, me habían avisado muchos y estaba mentalmente preparado para ello. Sin embargo, lo que he visto y vivido a lo largo de estos tres años ha sido muy distinto de lo que yo esperaba. 
    Lo primero que me chocó al entrar en la universidad fue el sistema de exámenes, al menos en las asignaturas de primero y la mayoría de las de segundo. Los exámenes tipo test, de los que ya hablé en la primera crítica de este blog, la cual recomiendo leer para saber más: Crítica a los exámenes tipo test . Algunos alumnos creen que se hace así para "filtrar" personas  y reducir el porcentaje de aprobados para que así muchos acaben abandonando y no tener exceso de alumnado. Otros creen que simplemente es para que suspendan más y así recaudar más dinero en sucesivas matrículas de las asignaturas. No obstante, nos ceñiremos a los hechos, a lo que sabemos que es cierto sobre estos exámenes.
    1. En algunas asignaturas, los exámenes contienen preguntas ambiguas que provocan que el alumno dude entre varias respuestas, aumentando así el riesgo de error.
    2. Si se falla una respuesta, se resta puntuación. Esto es comprensible en el sentido de que se quiera evitar que se conteste al azar, pero aumenta mucho las probabilidades de suspender.
    3. Como ya se dijo en la otra crítica, en muchas ocasiones un test no sirve para evaluar los conocimientos de una persona, o al menos es un método bastante incompleto e ineficaz para ello. 
    4. Solo se evalúan los resultados y no todo el desarrollo y esfuerzo que hay detrás, lo cual reitera de nuevo la ineficacia del método. 
    5. Los profesores no corrigen los exámenes, ya que ese trabajo lo realiza una máquina.
    
    Estos hechos tienen como consecuencia un mayor número de suspensos, cuando el alumno muchas veces lleva la asignatura muy preparada. Al ser un sistema incompleto, se dejan muchas competencias sin cubrir. Además, no se valora ni se fomenta el esfuerzo, algo que es imprescindible para conseguir un título. Y peor aún: estudiar y prepararse una asignatura no garantiza el aprobado, sino que depende de lo "inspirados" que estén los profesores a la hora de poner un examen; a menudo, el nivel de un examen no se corresponde con el nivel de preparación que proporcionan los docentes en las clases.
    Como se puede suponer, solo lo anterior ya genera una gran frustración en un alumno, pero queridos lectores, ¡no penséis ni por un momento que esto es lo único que anda mal en la universidad! Tan solo acabo de empezar.

{2ª parte aquí}