viernes, 9 de diciembre de 2016

Sueño 26: El semblante

Fecha del sueño: 10/11/16.

Recuerdo que estaba con un amigo de la universidad e íbamos de compras. Mi amigo buscaba una tienda que había en una calle llena de comercios. Más tarde descubrimos que dicha tienda había cerrado meses atrás.
Entonces comenzamos a hablar. Vivíamos en un mundo normal salvo por una peculiaridad. A cierta edad, normalmente en la adolescencia (aunque dependía de cada uno) en cada persona se manifestaba un poder, mágico podríamos decir. A dicho poder lo llamábamos "semblante" (como en la serie animada RWBY). Era único para cada individuo y requería de entrenamiento mental para poder utilizarlo. Además, no todos llegaban a tener este poder. A algunos nunca se les manifestaba.
Mi amigo me contó que estuvo investigando sobre cómo despertar el semblante (ya que ninguno de los dos lo teníamos) y dio con una serie de ejercicios que, con la práctica suficiente, se podría lograr manifestar el poder si se encontraba latente en la persona.
Al cabo de un tiempo bastante corto, mi amigo lo consiguió. Su habilidad era la piromancia. Podía generar llamas a través de su cuerpo y darles la forma que quisiera, así como lanzarlas.
Sin embargo, yo estuve mucho tiempo con esos ejercicios y no logré nada. Llegué a pensar que no lo tenía en mi interior.
Una noche, caminaba por una especie de gruta muy oscura cuando alguien se interpuso en mi camino. Me dijo unas palabras, las cuales no recuerdo, y se dispuso a atacarme (tampoco recuerdo cuál era su poder). En aquel momento, seguramente por la adrenalina, conseguí activar mi semblante. Logré crear una espada de rayos eléctricos de color azul y le asesté tres golpes a mi oponente. La sangre brotaba abundantemente y él quedó encogido en el suelo. Si ese hubiese sido mi verdadero poder, probablemente él habría muerto. Pero no fue así. Tras unos minutos, sus heridas se habían curado completamente.
Más adelante comprendí que mi verdadero semblante consistía en crear ilusiones. Podía generar cualquier objeto que deseara y hacer que fuese real durante unos minutos. Si hería a alguien con una de mis ilusiones, la persona sentía el dolor de las heridas (y estas eran visibles), pero todo desaparecía al cabo de ese tiempo.
Viajé por todo el mundo y conocí a más gente con poderes. Una chica podía endurecer su cuerpo y cubrirlo de roca aumentando su tamaño; otro chico podía crear cualquier líquido (lo utilizaba para hacer cerveza principalmente); y más poderes que no recuerdo.

Descubrí con el tiempo que también tenía el poder de activar el semblante de los demás a voluntad, aunque no podía controlarlo a mi favor.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El burro herido

    Hoy os traigo una historia conmovedora, como muchas otras. Se trata de Hobnob, un burro que fue atropellado y herido por un coche. Cuando lo encontraron, estaba parado en un lado de la carretera, en tal estado de shock que se encontraba inmóvil. Una vez más, nuestros héroes de Animal Aid Unlimited en India (de quienes ya he hablado en alguna ocasión) vinieron a salvar a este pobre animal. Estuvieron tratándolo durante dos meses hasta que se recuperó de sus heridas. Aquí os dejo el vídeo:

    En la página web de esta organización podéis encontrar cientos de motivadoras historias como esta, así como la posibilidad de realizar un donativo para que siga funcionando.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sueño invitado: Foto con Lee Min Ho


    Este sueño me lo ha enviado mi amiga Mabel, de quien ya publiqué otro sueño hace unas semanas. ¡Muchas gracias por la aportación!

Estaba de viaje con mi familia, incluidos tíos y primos por alguna región del norte de España. Resulta que nos encontramos con un salón manga y a mí me daba igual aunque mis primos querían ir (sobre todo los pequeñajos).
Cambié de opinión drásticamente cuando vi que había dos colas: una para entrar al salón manga, y otra para sacarse una foto con Lee Min Ho(actor coreano que hace poco estuvo en España rodando una serie y al cual no pude ver por tener clases). Me puse en la cola y mi familia se fue a ver el salón manga.
Pasaron dos horas, y cuando ya estaba a punto de tocarme a mí volvió mi familia. Me saqué una foto con Lee Min Ho, y quería aprovechar para decirle algo en coreano, ¡lo que sea!, pero misteriosamente se me había olvidado todo lo que sé de coreano. Entonces él le hizo un gesto al fotógrafo para que hiciera otra foto, esta vez en una extraña pose que quiso probar (a la pata coja y la pierna de arriba entrelaza con la mía). Aproveché y le dije cuánto le admiraba y cómo había decidido estudiar coreano tras ver sus series... Todo eso en español, él no entendió absolutamente nada, pero yo sonreí y me encogí de hombros, estaba feliz porque al menos se lo había dicho. La segunda foto quedó alucinante, y mi familia se acercó a verla.
No recuerdo qué chiste ni por qué mi primo, que es tan sólo un año menor que yo, parecía un maldito crío de primaria, pero sea lo que sea que hizo terminó colgado del cuello de Lee Min Ho. Eso en Corea del Sur es una falta de respeto si no tienes confianza con esa persona y sentí que me daba un ataque al corazón al verlo. Le grité a mi primo que parase y Lee Min Ho contestó en un perfecto español que no importaba. Yo le respondí que sí que importaba y que qué edad se creía que tenía... cuando me di cuenta de que me había hablado en español. Empecé a llorar y a gritarle a él a la vez que le tiraba las fotos a la cara: "Yo he venido para conocer a mi ídolo, no a un personaje de una serie. No estoy enamorada de ti, así que no me voy a comportar como una loca a pesar de que realmente me encantaron tus series. Debes de ser un buen actor porque como persona dejas mucho que desear".
Me desperté muuuuuy triste. Casi llorando, tanto que mi compañera de piso me preguntó qué demonios me pasaba y le dije "no tengo mi foto de Lee Min Ho". Cuando le conté el sueño ella dijo "Nunca la tuviste en primer lugar", pero... ¡es que ni en sueños puedo tenerla!

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Trabajando con el corazón

    ¿Quién iba a imaginar que una tradición se combinaría con la tecnología para salvar vidas? Así ha sido en América del Sur, donde algunas mujeres del pueblo de los aimaras trabajan con la empresa PFM S.R.L para fabricar implantes para niños con un problema congénito del corazón, el cual consiste en un pequeño agujero en el mismo (ductus arterioso persistente). Este pueblo está repartido entre Bolivia, Perú, Argentina y Chile y habitan allí desde tiempos precolombinos.
    Las mujeres aimaras aprenden a tejer desde pequeñas con técnicas heredadas y adquieren una gran habilidad. Dicha destreza es la que les permite tejer los implantes, ya que son tan pequeños y requieren de tanta precisión para ser fabricados que solo pueden realizarse artesanalmente. El material utilizado para los implantes es un hilo de nitinol, una aleación de níquel y titanio. Este es introducido en el cuerpo del niño y permite tapar el agujero del corazón, de manera que el paciente puede llevar una vida normal.
    Es curioso y a la vez inspirador ver este caso en el que tradición y progreso no solo son compatibles, sino que además ambos son necesarios. Es todo un ejemplo para un mundo en el que se pierden muchas tradiciones y se pone tanto énfasis en el progreso tecnológico.



Fuentes:

martes, 15 de noviembre de 2016

Sueño 25: El día en que lo perdí todo

Fecha: 08/10/2016.
Estaba en un buen momento de mi vida: me encontraba estudiando la carrera que de verdad quería, tenía buenos amigos e incluso me gustaba una chica.
Un buen día, asistí a un evento universitario muy importante. El lugar del mismo era un salón de celebraciones enorme, el cual disponía de una terraza aún más grande (tenía hasta jardines), donde me encontraba yo junto con un grupo de amigos y compañeros, y donde fácilmente cabían todos los alumnos de mi universidad y sobraba espacio. Todos íbamos vestidos de etiqueta.
En un momento dado, hubo un conflicto entre un grupo de personas. Conocía a uno de ellos de vista y había tratado con él alguna vez; además, tenía una buena opinión sobre él. Al parecer estaba a punto de desatarse una pelea bastante seria (con peligro de muerte), así que decidí intervenir en defensa de este chico. Sus acompañantes y él aprovecharon para alejarse, pero los contrincantes no querían dejar que se fueran, de manera que se dedicaron a buscarlos durante toda la noche.
Recuerdo que traté de enfrentarme al grupo de los agresores, advirtiéndoles de que se marcharan y no buscasen más problemas, pero estaban tan ofuscados en su persecución que, a pesar de mis empujones, me ignoraban todo el rato. No recuerdo haber peleado contra ellos, pero por lo que pasó a continuación, debió de ser así, y por las consecuencias deduzco que seguramente fue una lucha muy fuerte. Antes de que acabase la noche, me encontré con el chico de antes, el cual llevaba puesta una peluca de mujer para que no le reconociesen. Tras bromear con él por su apariencia, le advertí seriamente que se fuese de allí, ya que si le encontraban le iban a reconocer igualmente. A pesar de haberle defendido, no me agradeció ni volvió a hablar conmigo nunca más.
Poco después, a causa de aquel altercado, me llegó un comunicado de la universidad informándome de que quedaba expulsado (como he dicho, no recuerdo qué pasó que fuera tan grave como para llegar a ese punto). Para poder acceder a cualquier carrera, tenía que hacer de nuevo Selectividad en la próxima convocatoria, y si no lo hacía, tendría que realizar las reválidas, ya que esa era la última convocatoria y además no disponía apenas de tiempo.
Poco a poco, mis amigos se fueron separando de mí. El último que se fue de mi vida fue porque había comenzado a ignorarme. Paralelamente, la chica hacia la cual tenía sentimientos resultó que ella también los tenía por mí. Sin embargo, cuando al fin conseguí tener algo con ella, me dio la noticia de que se marchaba a otro país a trabajar, con lo cual no seguimos juntos.
Recuerdo que después de aquello, conocí a otra chica que estuvo tonteando conmigo y yo, con la esperanza de olvidarme de la que se había ido, le seguí el juego e incluso llegamos a acostarnos más de una vez. Pero eso no me hizo sentir ni siquiera un poco mejor, así que dejé de verla.
De esa forma, me quedé completamente solo. Sin nadie con quien hablar, sin nadie a quien amar... Los días pasaban y yo simplemente estaba tumbado en el sofá, sin saber qué hacer. Me sentía totalmente vacío por dentro. “Lo tenía todo: la carrera que quería, buenos amigos, a ella... y ahora no tengo nada... No tengo nada...”, pensé. En ese momento comencé a llorar y es justo cuando me despierto.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Un año después...


    Hoy, escribo una reflexión completamente personal e íntima. No es mi intención que todo el mundo la lea, solo ciertas personas. Además, esta es una forma de sentirme mejor conmigo mismo y de pensar con claridad. Se trata de una relación amorosa que tuve hace un año y que acabó desastrosamente.

        Han pasado 11 meses desde que cortamos. No hemos vuelto a hablar desde entonces. No he querido hablar con ella. No he querido saber nada de ella, aunque algún amigo de vez en cuando la menciona en alguna anécdota. Durante un largo tiempo la estuve odiando. El solo hecho de escuchar su nombre o pensar en ella me cabreaba. Además, no podía quitármela de la cabeza. Después de unos meses, conseguí al fin dejarla ir. De alguna manera, dejé de pensar en ella poco a poco, y ese odio fue desapareciendo. Ya no la odio, pero sigo sin querer tener ningún tipo de trato con esa persona.
Después de casi un año, la he vuelto a ver por primera vez. En el cumpleaños de un amigo que tenemos en común. Sabía que la iba a ver, pero aún así no pude evitar sentirme nervioso a la hora de la verdad. No entiendo el porqué. Ya no siento nada hacia ella. Quiero decir, no me importa lo que haga con su vida, siempre y cuando yo no tenga nada que ver. No me importa si tiene otro novio, si está soltera, o si se lía con alguno de mis amigos o conocidos (aunque preferiría que esto último no lo hiciese, primero porque no quiero que le haga daño a mis amigos; y segundo, porque eso implicaría tener que verla con cierta frecuencia).
Cuando la vi, el corazón me latía bastante rápido de lo nervioso que estaba. Me sentía muy incómodo en aquella situación. No quise saludarla, ni siquiera mirarla. Sin embargo, ella se acercó y me dijo “Anda que saludas”, a lo que respondí: “pues no”. Y es que ¿por qué coño tengo que saludar a alguien a quien ni siquiera quiero ver? Paso de formalidades y de actuar por compromiso. Al menos con una persona que en el pasado me hizo tanto daño. Me lo dijo además como si fuésemos amigos de toda la vida. Eso me irrita. Corté bruscamente con ella y no quise volver a saber nada, entonces ¿por qué después de un año, o de veinte, iba a haber cambiado de opinión por arte de magia?
Está claro que esto me ha afectado bastante. Aún tengo esa espina clavada. Esa noche me lo pasé bien con mis amigos, pero me sentía incómodo por estar en el mismo lugar que ella. Pero ¿por qué me afecta tanto, después de tanto tiempo? ¿Por qué soy incapaz de simplemente ignorarla y estar en paz conmigo mismo? Se suponía que ya lo había superado. Pero me he dado cuenta de que no es así.
He estado reflexionando sobre ello detenidamente, y me he dado cuenta de algo. El reencuentro trajo consigo recuerdos del pasado. Recuerdos desagradables. Ella me hizo sufrir demasiado. Más de lo que alguien me ha hecho sufrir nunca. Eso es algo que nunca voy a poder olvidar. Y el hecho más importante es que... nunca he llegado a perdonarla. Por eso tengo esa espina clavada aún. Por eso me molesta tanto verla. Y no solo eso, sino que ella nunca llegó a pedirme disculpas, y un año después me saluda como si nada hubiera pasado. ¿Y por mi parte? En ningún momento he sentido como si le debiera a ella alguna disculpa. Sí, soy yo quien terminó aquella relación, pero tenía muy buenas razones. No intento convencer a nadie de que yo soy una víctima o algo así. Soy consciente de que ella también habrá sufrido. Pero ¿es ella consciente de lo que sufrí yo? ¿Acaso le importa? En cualquier caso, no considero que le deba disculpas a ella. Simplemente le dije cómo me sentía. Fui completamente honesto y respetuoso en su día. Lo único de lo que me arrepentí fue de no haber cortado antes y me odié a mí mismo por haber dejado que me hiciese tanto daño. Fue una relación completamente tóxica. Ella me manipulaba emocionalmente y yo era un idiota, iluso e inexperto, y dejaba que lo hiciera.
Algo bueno que saqué de aquella experiencia es que nunca más dejaré que me pase algo así. Ahora sé identificar a las personas tóxicas y las intento alejar de mi vida todo lo posible. Es una de las razones por las que no quiero trato con ella.
Al mismo tiempo, esa relación me dejó muchas secuelas negativas. He notado que últimamente me he distanciado más. De mí mismo. De los demás. Me cuesta más confiar en las personas, me cuesta más abrirme a ellas. Todos tenemos un niño dentro de nosotros. Esa parte de mí ya no es la misma. Ese niño, esa inocencia, siento que se ha perdido, al menos en parte. Creo que me he vuelto más insensible. Menos empático. Y no quiero eso. No quiero ocultarme detrás de una coraza impenetrable. No quiero distanciarme de los demás. No quiero actuar por orgullo. No quiero insensibilizarme de las cosas que ocurren a mi alrededor, porque, si pasa eso, siento que cada vez seré menos humano.
Por supuesto, todo esto no es a causa solo de aquella relación. Solo es un factor más (aunque uno muy importante). He vivido otras experiencias dolorosas desde entonces que han provocado esta situación.
Tan solo quiero seguir siendo yo, en mi esencia, desprenderme de lo que no necesito y ser libre. Quiero librarme de mis cargas, y esta es una de ellas. Quiero perdonarla, solo para quitarme este lastre de encima y seguir avanzando en paz.

martes, 8 de noviembre de 2016

La aldea de la igualdad

 

    Hace poco di con un artículo que llamó mucho mi atención. Trata sobre una aldea en Etiopía, Awra Amba, donde existe igualdad en todos los aspectos: todos trabajan la misma cantidad de horas (salvo que deseen trabajar más), todos cobran lo mismo (excepto cuando alguien trabaja más horas, entonces el excedente se lo queda esa persona), no existe distinción alguna de sexo, ideología o creencias y todos los niños pueden ir a la escuela. Incluso disponen de una residencia de ancianos gratuita.
    Es una sociedad cuyos valores están basados en la cooperación y el esfuerzo conjunto de todos sus miembros. Algo totalmente inesperado y difícil de conseguir, especialmente en un lugar donde las tradiciones están tan arraigadas.
    Sin duda, observando esta forma de vivir encontramos todo un ejemplo a seguir, no refiriéndonos a política o economía, sino a los valores morales que se inculcan en este colectivo: compartir, ayudar a los demás, el bienestar de uno es el de todos... En contrapartida con muchas sociedades actuales, aquí no hay lugar para el egoísmo o la codicia.
    Os dejo un documental sobre esta increíble aldea (el único inconveniente, para los que no entiendan, es que está en inglés):

   

Fuente: La aldea etíope de la igualdad

martes, 18 de octubre de 2016

Sueño 24: Waterworld


Vivíamos dentro de una ciudad amurallada. Un grupo de jóvenes, entre los que estaba yo, formábamos una brigada que se ocupaba de mitigar/arreglar los destrozos causados por desastres naturales. Para ello disponíamos de un equipamiento especial, el cual no recuerdo cuál era.
Un día, de repente se abrió un agujero en el suelo de la ciudad y comenzó a brotar mucha agua de él, inundando todo el terreno. Nuestra brigada acudió e intentamos desesperadamente cerrar el hoyo. Poco a poco estábamos consiguiéndolo, cuando de pronto una corriente nos arrastró a todos hacia las profundidades.
En ese momento pensé que era el fin, pero luego pude comprobar que era aún peor. Salimos todo el grupo por otro agujero, en otro lugar de la Tierra, propulsados en el aire, para caer en medio de lo que parecía un océano.
Sin embargo, al levantar la vista comprobamos que no era así. Ante nosotros se alzaban edificios muy altos, puede que hubiese hasta rascacielos. No tardamos en comprender que se trataba de una ciudad totalmente inundada. Probablemente se debía a que el nivel del mar subió tanto que había llegado hasta allí.
Nos encontrábamos completamente solos en aquel lugar. Lo primero que hicimos fue nadar hacia un sitio en alto y pensar en cómo actuar.
Ahí acaba el sueño.

martes, 11 de octubre de 2016

Sueño invitado: Un día cualquiera con Víctor Reyes

    Este sueño invitado es de mi amiga escritora Mabel. Para los que no lo sabéis, además de ser mi amiga de la infancia, estamos escribiendo juntos una historia en Wattpad (El lado rosa de la fuerza).
    Además, en su perfil de Wattpad tiene varias historias muy interesantes y ha publicado varios libros. Os invito a echarle un vistazo: Dalasa.
    Recordad que podéis enviarme los sueños que habéis tenido para que sean publicados (o no, lo que queráis). ¡Un saludo!


Recuerdo que salí de la estación, creo que de un tren, no estoy segura. Una vez en la avenida principal, empecé a correr porque querían matarme. Poco después pillé un taxi y le dije que corriera.
El taxista aceleró hacia delante, donde había un payaso de perfil apuntándome con un arma. De repente yo estaba en el asiento del copiloto, así que puse la marcha atrás. Mientras retrocedía, el taxista junto a mí señaló a mi izquierda (ahora yo estaba en el asiento del conductor) y vi a otro payaso apuntándome de perfil. Llevaba la misma pistola que el otro payaso, de las de competición que salen en las olimpiadas.
El taxista recibió un tiro en la cabeza. Yo salí del coche apartándome mientras disparaban y un monovolumen azul marino apareció doblando la esquina. Víctor Reyes (el personaje de Amar es para siempre de Antena 3) lo conducía y me dijo que subiese. Él respondía a los disparos, pero el coche había recibido varios y no pudimos alejarnos mucho hasta que se rompió.
Llamé a una casa como una loca hasta que me abrieron y me colé con Víctor sin preguntar. La mujer que nos abrió estaba en sus sesenta bien llevados y tenía pelo blanco, corto y ondulado. Llevaba una sombra de ojos azul y unas gafas de esas con hilo para dejarlas colgando al cuello. Había alguien más en la casa, pero no vi quién era. Cerramos la puerta y le pregunté a la señora si había salida trasera. Ella respondió que sí, pero estaba tapiada.
Víctor dijo "vamos", agarró mi mano y me arrastró hasta el final del pasillo. A partir de ahí si giras a la izquierda das a una habitación donde estaba la otra persona, justo delante está la cocina, y a la izquierda hay una ventana, una puerta que no se abre y una habitación al fondo.
De repente me di cuenta de que había un perro que había estado con nosotros todo el tiempo (desde el episodio del monovolumen). Era igualito a uno que tengo (un lulú de Pomerania de colores negro y fuego), solo que en vez de llamarse Chester, se llamaba Escoba.
Empezaron a golpear la puerta de la vivienda. Esta vez los asesinos iban en frac. Víctor y yo intentamos abrir la puerta, pero él terminó rompiendo la ventana y al parecer era un balcón sumergido en la calle con un par de macetas (de esos estilos londinenses, no sé cómo describirlo, solo que estaba una planta más abajo del nivel de la calle). La mujer dijo entonces que se iba a enterar el vecino ese que se quejaba de sus macetas y se fue al cuarto donde estaba la otra persona. Víctor me ayudó a salir por la ventana, mientras le tiraba una pelota a Escoba. La pelota se fue al otro lado del pasillo, hacia la habitación. Escoba volvió con la pelota y Víctor se la volvió a tirar antes de salir por la ventana y que entrasen los asesinos en frac. En vez de girar a la derecha al final del pasillo, giraron a la izquierda siguiendo al perro.
Víctor y yo ya estábamos corriendo por la calle, pero teníamos poca ventaja. De repente me di la vuelta y Víctor no estaba, así que decidí encontrar un parque o una zona peatonal donde no pudieran seguirme en coche. Cuando estaba a punto de llegar a lo que creo que era Fitzgerald Park (Irlanda), el coche con los asesinos pasó por la entrada y yo me escondí en la calle. Víctor ya estaba en el parque y pude verlo. En ese momento recordé que ninguno de los dos llevaba móvil. Él porque en la serie en la que actúa no existen, y yo porque muchas veces salgo a la calle sin teléfono.
Me escondí dentro de un contenedor de basura porque apestaba (y sí, apestaba muchísimo a pesar de que era un sueño) y sabía que no me iban a buscar ahí. Por si acaso, cogí un poco de lo que creía que era ketchup y me lo puse en el cuello para que si alguien fuese a tirar la basura y abriese el contenedor se creyese que estaba muerta y llamase a la policía. Víctor pareció tener la misma idea en cuanto a recurrir a la policía, y además quería atraer a los asesinos hacia él para que no me encontraran a mí. Lo que hizo fue... Despelotarse y quedarse como Dios lo trajo al mundo en medio del parque. Solo recuerdo a partir de ahí que los asesinos se fueron y que en la siguiente escena estábamos en los calabozos de la policía, uno al lado del otro. No nos veíamos pero hablábamos. Estábamos técnicamente en algo parecido a la cárcel, pero estábamos vivos. Y me eché a reír y Víctor me imitó. En ese momento me desperté.

viernes, 7 de octubre de 2016

¡Novedad! Nominación a un Book Tag

¡Buenas! Hoy me han nominado a un Book Tag, y aunque este no sea un blog de libros, me parece un reto muy interesante, así que he decidido hacerlo. ¡Vamos allá! El blog que me ha nominado es Mi dulce estantería.  ¡Gracias!

El Book Tag consiste en lo siguiente:

  1. Agradecer al blog que te ha nominado. 
  2. Responder las 11 preguntas que te han hecho. 
  3. Nominar a 11 blogs que tengan menos de 200 seguidores. 
  4. Avisar a cada blog de que ha sido nominado.
  5. Realizar 11 preguntas a los blogs que se han nominado.

Respuestas

1. Un libro para leer entre clase y clase.
¿Un libro? Normalmente suelo leer manga que tengo en el móvil, me parece más cómodo. Cualquier manga está bien para leer a ratos. Ahora mismo estoy con Shōnan Jun'ai Gumi (lo recomiendo, es muy gracioso). Pero si tengo que decir un libro como tal, diría Cuentos para pensar, de Jorge Bucay.

2. ¿Cuál es tu saga favorita?
Me avergüenza un poco decir que aún no he leído sagas como Harry Potter, El Señor de los Anillos o Juego de Tronos (¡pero me gustaría!), así que no puedo opinar sobre esos, de manera que mi saga favorita hasta ahora ha sido Las Crónicas de Narnia.

3. Edad a la que empezaste a leer.
Prácticamente desde que aprendí a leer a los 4 o 5 años, aunque no recuerdo cuál fue el primer libro que leí entero. Puede que uno de la saga de Pesadillas, casi seguro (de pequeño era muy fan).

4. Libro que creías que no te iba a gustar pero al final te convenció.
El Misterio de la Isla de Tökland, de Joan Manuel Gisbert. Me lo mandaron en el colegio en 5º de primaria para hacer un trabajo. Como no lo elegí yo, sino el profesor, pensaba que no me iba a gustar nada, pero al final resultó todo lo contrario, e incluso me enganché hasta el final. Muy interesante, también lo recomiendo.

5. ¿Tienes una hora a la que prefieras leer? ¿Cuál?
Sí, me gusta leer sobre todo por la noche, antes de acostarme. Me ayuda a despejar la mente y a dormir mejor. Es mi hora preferida sin duda.

6. Una adaptación que te guste más que el libro.
Hasta el momento no se ha dado el caso. De hecho tengo mis dudas de que algo así exista.

7. Tu portada favorita.
La de Don Quijote de la Mancha. Al menos la edición que tengo yo, la tapa es marrón oscuro, parece de cuero y las letras y el dibujo están hechos con tinta dorada.

8. Elige 3 libros para llevarte a una isla desierta.
Alguno de Jorge Bucay seguro, aunque no sé cuál (quizá Déjame que te cuente...). El Principito también me lo llevaría, me parece un libro precioso y me ayudaría en la soledad. Por último, me llevaría uno de poesía, puede que de Miguel Hernández o de Antonio Durá (este último fue mi profesor además).

9. ¿Lees con música? ¿De qué tipo?
No me gusta leer con música, ya que no me permite concentrarme en lo que leo.

10. ¿Qué libro estás leyendo ahora?
Si hablamos estrictamente de libros, La Llave de Medianoche. Pero también estoy leyendo manga, como el que he dicho antes, y además Tokyo Ghoul y Bleach.

11. ¿Cuál es tu personaje favorito de un libro?
Ufff... pregunta muy difícil. No recuerdo todos los libros que he leído. Podría decir Tom Sawyer (Las Aventuras de Tom Sawyer), el protagonista de La Llamada de lo Salvaje (que es un perro, por cierto), Pete, uno de Los Tres Investigadores, o Sandokan. Realmente no puedo decidirme. Todos ellos tienen en común que son fuertes, ya sea físicamente y/o de voluntad. Me gusta el tipo de personaje que supera todas las dificultades a base de esfuerzo sin importar lo que pase.


Preguntas que yo os hago

1. ¿Cuál es el género que más te gusta y el que menos? ¿Por qué?
2. ¿Cuál es tu saga favorita?
3. ¿Qué prefieres: formato papel o digital?
4. Edad a la que empezaste a leer
5. ¿Tienes una hora a la que prefieras leer? ¿Cuál?
6. Elige 3 libros para llevarte a una isla desierta
7. ¿Cuál es tu personaje favorito de un libro?¿Por qué?
8. ¿Cuál es la historia (literaria) que más te ha impactado en tu vida? ¿Por qué?
9. ¿Qué prefieres: libro o película (bien hecha, por supuesto)?
10. ¿Alguna vez has experimentado terror con un libro? ¿Cuál?
11. ¿Alguna vez has llorado con un libro? ¿Cuál?


Blogs nominados

Blog literario de Chely Lima
Ciudad de Tinta
Martes de Cuento
A la sombra del autor
La soledad del escritor
Sandra Estévez Calvar
Jano Montalvo
Nuevo viaje a Ítaca
El Casar de los Relatos
Lara Leims
La isla de las cerezas

¡Animaos a responder! Si eres lector, aunque no estés nominado, puedes contestar igualmente dejando un comentario, ¡no te cortes!
Por otra parte, pido disculpas a los lectores por publicar con tan poca frecuencia en estas últimas semanas. Realmente tengo muy poco tiempo para hacerlo. ¡Un abrazo! :)



jueves, 22 de septiembre de 2016

Las cicatrices del alma

    La historia de hoy es una reflexión, pero he decidido que sea Contranoticia porque creo que el mensaje que transmite está lleno de inspiración, fuerza y sabiduría.





    La gran mayoría de veces no somos conscientes del daño que nuestras palabras pueden hacer a otras personas. En los casos en que nos damos cuenta de que hemos herido los sentimientos de alguien, es muy importante disculparse, lo cual nos suele costar bastante a pesar de lo fácil que es decir: "lo siento". Por desgracia, como se ve en el vídeo, aunque retiremos ese clavo, el hoyo que dejamos permanece ahí para siempre. Es prácticamente imposible (y no me gusta esa palabra porque pienso que todo es posible) medir todas nuestras palabras, más aún controlar nuestras emociones; sin embargo, es importante que nos esforcemos por no dejar esas cicatrices tan desagradables, que pensemos antes de hablar y que recordemos que todo, todo lo que hacemos o decimos tendrá consecuencias, buenas o malas dependiendo del contexto. 

Fuente: Mensajeros Urbanos

lunes, 22 de agosto de 2016

Sueño 23: Desafiando a los dioses

   Fecha del sueño: 26/07/16
Volvíamos a casa después de haber pasado las vacaciones fuera. Estaban mis padres, mis abuelos, mi hermano, unos amigos de mis padres y una niña pequeña que no sé quién era (no creo que tuviese más de 10 años).
Lo primero que nos llamó la atención fue que nuestra casa estaba rodeada por una especie de cadena gigante de oro con un candado, la cual procedía de la casa del vecino de al lado. Nos limitamos a quitar el candado y entrar en casa.
No tardamos en averiguar por qué estaba esa cadena allí. Nuestros vecinos no eran unos vecinos normales, sino que era un grupo de dioses de aspecto parecido a los de la mitología nórdica. Recuerdo a cuatro de ellos: un hombre con la piel de un tono azulado y brillante, que tenía bastante mal carácter, con barba y pelo negro. Tenía la habilidad de manipular el frío. Su aspecto físico era el de una persona entre 40 y 50 años.
Había también una mujer, cuyo tono de piel era ligeramente dorado y brillante, pelo largo y de color rubio apagado. Su aspecto físico era de aproximadamente unos 25-30 años y era muy atractiva. (lo digo de esta forma porque, al ser dioses, no podía saber su edad). Su poder era la manipulación del sonido y era capaz de escuchar cualquier sonido por muy bajo que fuese.
Luego había otra chica, de pelo largo y negro, de la cual desconocía su poder. Tenía aspecto de adolescente.
El cuarto dios no lo recuerdo.
En el sótano de mi casa había una dimensión diferente: una extensión enorme, posiblemente infinita, de llanuras y pequeños montes cubiertos completamente de nieve, con un solo árbol gigante en medio, el cual estaba protegido por una barrera formada por una luz dorada.
La diosa adolescente no quería participar en los planes de los demás y se hizo amiga de la niña pequeña, quien no era ninguna deidad, pero podía usar magia.
Por alguna razón que desconozco, queríamos acceder al árbol, pero la barrera lo impedía y por tanto teníamos intención de destruirla. Las dos chicas utilizaron su energía para llevar a cabo la tarea, pero la barrera era demasiado fuerte y no pudieron romperla.
La joven decidió entonces marcharse, no quería ser encontrada por los otros. Desapareció en la distancia, por las dunas de nieve.
No tardaron en venir a buscarla. Los dioses tenían también el poder de teletransportarse a cualquier lugar. El que manipulaba el frío apareció en mi cocina. Conforme lo hizo, todo el ambiente se congeló. Recuerdo que había unos tomates en la encimera y quedaron completamente helados. El hombre cogió uno de ellos y se lo comió a bocados. De mala manera, comenzó a preguntarnos dónde estaba la otra chica. Ninguno de nosotros otros le dimos la información que buscaba.
Más tarde, vino la otra mujer. Extrañamente, mientras interrogaba a los demás, era bastante ruda, pero al dirigirse a mí, medía más sus palabras. Fue como si me tuviese más respeto que al resto (quizá tuviéramos un pasado) . Además, los otros respondían con evasivas, pero yo hablaba firme y sin rodeos. Sin embargo, no dije dónde estaba la adolescente (tampoco lo sabía).
Acabadas las preguntas, ella hizo un comentario insinuando que la otra chica se había ido y yo me había quedado sin ella, a lo que respondí que no teníamos nada. Al escuchar eso, su cara cambió, parecía algo aliviada.
Para teletransportarse de vuelta, la diosa necesitaba la energía de un humano. Me eligió a mí y me llevó a un lugar donde estuviésemos a solas. Nos cogimos de las manos y, justo antes de que ella desapareciese en una luz, nos acercamos y... Nos dimos un beso.

Ahí acaba el sueño.

viernes, 19 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 3.

    {2ª parte aquí}

    Me gustaría a continuación citar casos concretos y reales acontecidos en la universidad. El más reciente tuvo lugar el pasado mes de julio, en el examen de la segunda parte de la asignatura Resistencia de Materiales y Elasticidad, en la convocatoria extraordinaria. No sé por qué el departamento de la asignatura decidió poner tal prueba, pero el hecho es que solo la aprobó el 0.8% de los alumnos que se presentaron: 4 alumnos de 519.
    Fue un caso tan alarmante y creó tanta indignación que se filtró a los medios de comunicación. La primera noticia la publicó el periódico El País, en la que se citan palabras del vicerrector, quien sugirió que quizá los alumnos "no entendían lo que se les pedía" e insinuando que no éramos lo suficientemente maduros.
    Estimado señor Francisco Javier Jiménez Leube, ojalá leyese usted esto que estoy a punto de decir. En primer lugar, a pesar de que usted es profesor y ha sido alumno de Telecomunicaciones, me parece sencillamente inaudito que sea capaz de decir tales cosas, pero me atrevería a afirmar que se debe a que usted no ha vivido la situación en la que estamos nosotros y posiblemente ni siquiera la conozca. No es usted consciente de que si suspende el 99.2% de los que se presentan a un examen es imposible que sea por falta de madurez, o porque toda esa gente no haya estudiado lo suficiente (habrá quienes no y quienes sí); el error debe estar en las preguntas propuestas. Puede que, como usted dijo, los alumnos no entendiesen lo que se les preguntaba, pero la responsabilidad de ese hecho, junto con la preparación requerida para ese examen, recae directamente sobre el personal docente. De modo que antes de decir semejante barbaridad, observe detenidamente la situación. Tengo muy serias dudas de que usted, junto a muchos profesores, se preocupe lo más mínimo por los alumnos, y desde luego, no se puede esperar un sistema educativo justo y eficaz teniendo a alguien como usted de vicerrector.
    A la noticia anterior le siguió un artículo de Cadena Ser más acertado y exhaustivo (ya que el otro tenía algún error en los datos), con una entrevista al director de la ETSIAE y a un ex-alumno de la misma, la cual recomiendo escuchar: ¿Por qué hay tantos suspensos en Ingeniería Aeronáutica?
    A raíz de lo ocurrido, muchos más se hicieron oír, entre ellos una alumna de Máster, quien, en un post de su blog, con el cual estoy totalmente de acuerdo, expresó su descontento, en respuesta también a ciertas personas que insinuaban que, dados los resultados, los alumnos no éramos muy inteligentes: Igual no somos tan brillantes.
    
    Tal y como expone esta chica, aunque el revuelo haya tenido lugar debido a esta asignatura, hay muchas más en las que suceden este tipo de injusticias. Además, aunque yo me estoy basando en mi experiencia, ocurren cosas como esta todos los días en gran parte de las universidades del país, en muchas carreras diferentes. Debido a ello, España tiene una alta tasa de abandono, sumando el hecho de que muchas personas se ven obligadas a dejar sus estudios porque no son capaces de pagarlos, aumentando considerablemente en número al llevarse a cabo esta práctica de suspender al alumnado por la incompetencia de los docentes. Por tanto, en este sentido, nuestros profesores son algunos de los principales responsables de nuestro futuro. Por suerte o por desgracia, no depende todo de nosotros.
    Con todo lo expuesto en las tres partes de esta crítica, se hace evidente la necesidad de un cambio. La mayoría intentará excusarse diciendo que no pueden hacer nada porque el sistema viene impuesto por el Estado y por la Universidad. Es cierto, pero no válido.
Los profesores gozan de la libertad de cátedra, que les permite enseñar como ellos crean oportuno. Asimismo, con un simple cambio de actitud se puede mejorar bastante el sistema educativo.
    Se debería fomentar más la cooperación entre profesores y alumnos. Los profesores deberían dedicarse y comprometerse con sus alumnos, y estos, a su vez, comprometerse con el aprendizaje. Que, al igual que se evalúa a los alumnos, se haga lo mismo con el personal docente.
    Ya existe una Delegación de Alumnos y ciertos procedimientos de este tipo, pero al parecer no son muy eficaces, ya que las injusticias siguen sucediendo. Ello también es debido a que muchos individuos, independientemente del "bando" al que pertenezcan en este caso, tienden a mirar solo por sus intereses y no se comunican, no cooperan, no ponen de su parte y/o se aíslan. Actúan por y para ellos mismos, y ese egoísmo es uno de los principales problemas en general. Mientras siga existiendo, será difícil que algo cambie a mejor, tanto en la universidad como en el resto de ámbitos, no solo en España, sino en todo el planeta.


martes, 16 de agosto de 2016

Cuando todo parecía perdido...

    Esta es una historia muy esperanzadora de un perrito que nunca se rindió.
    En Udaipur, India, lo encontraron al borde de la muerte junto a una carretera, incapaz de moverse y malnutrido, síntomas provocados por la enfermedad del distemper. Afortunadamente, dicha enfermedad no es necesariamente mortal y gracias a ello, nuestros héroes de la India, el grupo Animal Aid Unlimited, quienes se ocupan del rescate y recuperación de animales callejeros, consiguieron salvar al perrito.
    En el vídeo podemos contemplar con regocijo el proceso completo. Nunca se debe perder la esperanza.





    Fuentes:
    Upsocl

martes, 9 de agosto de 2016

Sueño invitado: El día del juicio final



Este sueño nos lo ha aportado mi amigo Algo Montalvo. Aquí dejo la dirección de su blog: algomontalvo.blogspot.com.es
Es muy intenso y te pone los pelos de punta. A mí me ha gustado mucho. Gracias por el aporte.


Soñé que estaba en un hotel parecido a donde pasamos las vacaciones en verano y había terroristas radicales persiguiendo a la gente. El ejército o la policía estaban luchando contra ellos. Yo corría.
En un momento dado me acorralaban gritando y yo saltaba varias plantas abajo por las escaleras.
De pronto era un centro comercial. Estaba con un chico al que pedía el móvil para grabar el Día del Fin del Mundo. Sentía que debía dejar constancia de cómo estábamos viviendo ese momento.
Me montaba en un tren como si fuera de un parque de atracciones y grababa el decorado navideño iluminado que había abajo. Salía un hombre disfrazado, como si fuera el último que había permanecido allí. Todo estaba vacío y se respiraba tensión. Había una gran sensación de peligro y final.

Entonces comienza una invasión extraterrestre como en La guerra de los mundos. Iba con más personas (puede que con mi familia). Un poco más adelante iba cerca de unos periodistas que acompañaban a un jefe de policía o un jefe militar que perseguía a las avanzadillas extraterrestres. Cada poco tiempo teníamos alienígenas cerca, pasando a nuestro lado (nosotros nos escondíamos) o lanzando bombas.

Pronto me canso de ese grupo y del peligro que supone estar a su lado. Inmediatamente aparezco solo y me planteo ir por mi cuenta y así aumentar mis posibilidades de sobrevivir, como una chica de aspecto guerrero con la que había hablado. Casi todo transcurría en el centro comercial.

De repente estoy en casa. Estoy en el salón y descubro que en el mueble está escondido un ser querido que falleció. Soy consciente de que es un alto tras toda la tensión y de que él ya no está, por lo que lo tomo como el regalo que es y disfruto de su compañía. Es el único momento en que siento tranquilidad.

Después me dirijo hacia la puerta de la casa y la abro. Miro la calle y está todo a oscuras con un toque naranja en el horizonte, quizás por las llamas en la lejanía. En este punto no sabía si la invasión extraterrestre estaba sucediendo o la había soñado.
Entro en la habitación de mis padres y enciendo y apago la luz rápidamente para ver si están acostados. Me da la sensación de que está mi madre.
En ese momento me dispongo a ir a cerrar la puerta de casa… pero suena el despertador…


Mi terror subyacente durante el sueño era a estar solo, y el miedo a lo que no se ve. Realmente apenas veía extraterrestres, pero abrir los ojos, ver el sol y descubrir que todo había sido mentira fue un alivio inmenso.

jueves, 4 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 2.

    {1ª parte aquí}

    Otro hecho del sistema educativo que es potenciado aún más por el método de evaluación del que hablamos en la parte anterior, es que la educación se transforma en un proceso impersonal, industrializado, como si el objetivo no fuese formar a personas, sino producir máquinas en serie, cada una idéntica a la anterior.
    En mi humilde opinión, creo que la educación debería ser todo lo contrario. Cada sujeto es único y se debería fomentar el desarrollo de esa individualidad y de las cualidades que cada uno posee. Los alumnos no somos un rebaño. No somos robots iguales entre sí. No somos un mero número de expediente. Somos humanos. Tenemos vida, tenemos sentimientos. Y sin embargo, algo tan obvio parece que a veces se le escapa a las instituciones.
    Frecuentemente, los profesores, responsables de prepararnos y proporcionarnos los conocimientos suficientes para superar las asignaturas y para nuestro futuro laboral, resultan inútiles. No se preocupan por enseñar de tal forma que entendamos la información que nos tienen que transmitir. Muchos ni siquiera ponen interés en sus clases, ¿cómo esperan que pongamos nosotros interés en la asignatura?
   La labor docente debería ir enfocada a los alumnos, que son los que tienen que aprender, pero no suele ser así. A menudo, el profesor imparte su materia de cualquier manera y le da igual lo que pase con sus alumnos, porque al fin y al cabo, va a cobrar lo mismo de una forma o de otra y lo único que le importa es su salario. En la UPM, muchos tienen como labor principal la investigación. Sin embargo, la universidad les obliga a dar clase para poder hacerlo, lo que tiene como consecuencia lo ya mencionado.
    Si tenemos en cuenta la finalidad de la educación, enseguida nos percataremos de que este método es un desastre. Creo que un profesor que no se esfuerza en hacer llegar sus conocimientos a los alumnos, o que no tiene ganas de dar clase, no debería hacerlo, ya que solo consigue perjudicar a los que queremos aprender.
    He tenido asignaturas en las que ir a clase no servía absolutamente de nada. Algunas, porque el profesor se dedicaba a leer una presentación y repetir las mismas palabras que había escritas. Otras, porque podía ir todos los días y no perderme ni una sola sesión, pero en el examen, todo lo aprendido en el aula no era suficiente para aprobar (por supuesto, contando las horas de estudio y trabajo por mi parte para ese examen), haciendo casi imprescindible pagar por ir a academias externas a la universidad donde me preparasen mejor. Además, se debe aprender a ser autodidacta, lo cual es bueno hasta cierto punto, pues promueve el desarrollo de la iniciativa, entre otras cualidades. No obstante, ser autodidacta a menudo no es suficiente, y pagar por ir a una clase que no sirve de nada es completamente inaceptable.
    Afortunadamente, no todo el personal docente es como he descrito. Existen profesores excelentes que hacen que consigas despertar verdadero interés por la materia, que se esfuerzan por hacer las sesiones amenas y por transferir lo que saben lo mejor posible. Ellos verdaderamente se preocupan por los alumnos, aunque por desgracia, personas así se cuentan con los dedos de una mano. Esto provoca que a menudo nos encontremos con aulas casi vacías porque los universitarios "migran" a aquellas en las que el profesor merece realmente la pena. Puede haber (y los hay) catedráticos que tengan 5 o 6 títulos diferentes, que sean impresionantes en su área, pero si no saben transmitir ese conocimiento, todo eso es irrelevante.

{Continuará}

lunes, 1 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 1.

    

    Este es un tema del que ya se ha hablado mucho en todo Internet y estaréis cansados de leer y escuchar siempre lo mismo. Pero esta vez no me voy a limitar a decir "lo de siempre". Alguna vez he mencionado que solo me gusta escribir sobre temas en los que creo que puedo aportar ideas nuevas o dar un punto de vista diferente.
    Como estudiante universitario, estoy cansado de ver las injusticias y la falta de unión que presencio día tras día en el sistema educativo de este país, en una universidad pública supuestamente accesible para todos (es lo que implica que sea pública). De manera que he decidido enfocar toda mi rabia y frustración generada por este sistema en algo productivo, y así intentar que los que lean esto reflexionen un poco y con suerte, se consiga cambiar algo a mejor.
    ¿Por dónde debería empezar? Por el principio sería lo adecuado. Me llamo Daniel y tengo 21 años. Hace tres años ingresé en la Universidad Politécnica de Madrid para estudiar la carrera de mis sueños: Ingeniería Aeroespacial. Tuve que mudarme a Madrid, ya que en mi comunidad autónoma no estaba esa carrera. Yo ya sabía que iba a ser muy duro, me habían avisado muchos y estaba mentalmente preparado para ello. Sin embargo, lo que he visto y vivido a lo largo de estos tres años ha sido muy distinto de lo que yo esperaba. 
    Lo primero que me chocó al entrar en la universidad fue el sistema de exámenes, al menos en las asignaturas de primero y la mayoría de las de segundo. Los exámenes tipo test, de los que ya hablé en la primera crítica de este blog, la cual recomiendo leer para saber más: Crítica a los exámenes tipo test . Algunos alumnos creen que se hace así para "filtrar" personas  y reducir el porcentaje de aprobados para que así muchos acaben abandonando y no tener exceso de alumnado. Otros creen que simplemente es para que suspendan más y así recaudar más dinero en sucesivas matrículas de las asignaturas. No obstante, nos ceñiremos a los hechos, a lo que sabemos que es cierto sobre estos exámenes.
    1. En algunas asignaturas, los exámenes contienen preguntas ambiguas que provocan que el alumno dude entre varias respuestas, aumentando así el riesgo de error.
    2. Si se falla una respuesta, se resta puntuación. Esto es comprensible en el sentido de que se quiera evitar que se conteste al azar, pero aumenta mucho las probabilidades de suspender.
    3. Como ya se dijo en la otra crítica, en muchas ocasiones un test no sirve para evaluar los conocimientos de una persona, o al menos es un método bastante incompleto e ineficaz para ello. 
    4. Solo se evalúan los resultados y no todo el desarrollo y esfuerzo que hay detrás, lo cual reitera de nuevo la ineficacia del método. 
    5. Los profesores no corrigen los exámenes, ya que ese trabajo lo realiza una máquina.
    
    Estos hechos tienen como consecuencia un mayor número de suspensos, cuando el alumno muchas veces lleva la asignatura muy preparada. Al ser un sistema incompleto, se dejan muchas competencias sin cubrir. Además, no se valora ni se fomenta el esfuerzo, algo que es imprescindible para conseguir un título. Y peor aún: estudiar y prepararse una asignatura no garantiza el aprobado, sino que depende de lo "inspirados" que estén los profesores a la hora de poner un examen; a menudo, el nivel de un examen no se corresponde con el nivel de preparación que proporcionan los docentes en las clases.
    Como se puede suponer, solo lo anterior ya genera una gran frustración en un alumno, pero queridos lectores, ¡no penséis ni por un momento que esto es lo único que anda mal en la universidad! Tan solo acabo de empezar.

{2ª parte aquí}

    

lunes, 25 de julio de 2016

"I am a misfit"

    Hoy os traigo una historia de fortaleza y superación. Alguien que ha sufrido bullying durante gran parte de su vida, y solo con 14 años ya ha soportado más de lo que cualquier niño debería. Sin embargo, este es un caso bastante peculiar.
    Por desgracia, no todos nacemos con un cuerpo afín a nuestra sexualidad. Existen personas que nacen con el cuerpo de un niño y sin embargo, se sienten niñas. Y no son menos humanos que el resto, ni monstruos, ni aberraciones; simplemente han nacido con el físico equivocado. No es algo que suceda con demasiada frecuencia y mucha gente no entiende esta realidad, por tanto no están dispuestos a aceptarla. Muchos no se dan cuenta de que si intentasen conocer a alguien de estas características, descubrirían que es una persona normal como otra cualquiera.
    Corey Maison es una niña transgénero que posee el cuerpo de un niño. Durante muchos años, lo ha pasado muy mal porque nunca ha sido aceptada por los demás, pero gracias a su valentía y al apoyo incondicional de sus padres ha seguido adelante y ha conseguido llegar a ser feliz a pesar de todas las dificultades.
    En este vídeo cuenta su motivadora e inspiradora historia, la cual no te dejará indiferente.

    Por último, a aquellos que se encuentren en una situación parecida o se sientan identificados con Corey, quiero desearos mucho ánimo y fuerza. Jamás os rindáis.


lunes, 18 de julio de 2016

Sueño 22: Peleando con la Yakuza


Me encontraba de noche conduciendo mi coche por una carretera totalmente oscura sin ningún tipo de iluminación salvo la luz de la luna. A ambos lados del carril había bosque. Sin embargo, no era un bosque ordinario. Solo había árboles completamente secos, y no eran muy grandes. Además, una extraña niebla los cubría, mientras la carretera estaba despejada.
De repente, un vehículo negro vino de frente y me cortó el paso. Se bajaron 4 hombres, también vestidos de negro, y el conductor me indicó que bajase yo también. Lo hice despacio y con cautela, aunque era como si ya lo hubiese vivido antes. Sabía de antemano lo que iba a pasar en ese momento. Los cuatro sacarían sus armas para matarme, pues pertenecían a la Yakuza.
Anticipándome a mi “visión”, corrí hacia ellos con la finalidad de confrontarlos, ya que iba a morir de todas formas y de esa manera tendría alguna posibilidad de salvarme. El más adelantado de ellos me apuntó con una pistola y disparó. La bala acertó en mi hombro derecho. Era un dolor agudo, pero soportable. Me abalancé sobre él, le di un par de golpes y le quité el arma. Los demás no podían dispararme sin arriesgarse a darle a su compañero.
Cuando conseguí el arma, de pronto era como si fuese un juguete, como si no fuese capaz de herir a nadie con eso. Disparé a mi atacante y a los demás, que corrieron a cubrirse. Creo que no llegué a matar a nadie. Aproveché la situación para huir por los bosques. Se oían tiros a mis espaldas pero ninguno me dio.

Tras un rato corriendo, salí a un pueblo. Veía algunos edificios, pero no divisaba a ninguna persona o vehículo. Aún así, seguí corriendo, pidiendo ayuda a gritos desesperadamente. 

jueves, 28 de abril de 2016

La esperanza. Parte 4: Vuela muy alto

{3ª parte aquí}

Muy recomendable escuchar :)

    Nos acomodamos en nuestras ataduras, pero nos mantienen sujetos. De manera que queremos libertad, pero tenemos miedo de que eliminando esas ligaduras acabemos flotando a la deriva. O puede que, en nuestro afán de sentirnos libres, tengamos tanto temor a atarnos a algo que al final eso es lo que nos encadena, lo que nos domina, lastra y paraliza. ¿Entonces? ¿Hagamos lo que hagamos vamos a acabar presos o esclavos de algo? Es cierto que no podemos ser absolutamente independientes y felices al mismo tiempo. Tenemos necesidades que solo pueden cubrir otras personas. Nos hace falta el contacto humano y con otros seres vivos. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que estar unidos a alguien no nos impide ser libres. O no debería. A menudo confundimos los lazos con cadenas que nos traban. Y no es así. Hablo de cualquier relación sana, por supuesto, no tóxica.

    Los miedos, inseguridades y dudas, los “¿y si...?” no nos hacen ningún bien. Lo mejor es tratar de deshacerse de ellos. No es nada fácil, y la única forma es enfrentarnos cara a cara con ellos y buscar una solución contundente. De tenerlos, solo nos frenan y nos impiden alcanzar nuestros objetivos. Debemos aprender a tener más confianza en nosotros mismos y a arriesgar, puesto que es la única forma de aprovechar las oportunidades. Da el salto. Atrévete. Te aseguro que te sentirás mejor después de haberlo intentado. Y si no sale bien, no pasa nada, siempre tendremos más oportunidades cuando de verdad nos proponemos algo.

    Todo esto que he aprendido a lo largo del tiempo jamás habría sido posible sin mis amigos y sin las personas que me han querido y apoyado. Ellos son pilares fundamentales de mi vida. Soy quien soy gracias a ellos. Son gran parte de mi fuerza. Todas las personas que conocemos nos aportan algo, y nuestra esencia, nuestro ser, está formado por fragmentos de ti y de esas personas. Ellos forman parte de ti y tú de ellos. La próxima vez que te sientas solo, piensa detenidamente en esto, pues te acompañarán siempre durante todo el camino, aunque no estén contigo.

    ¿Cómo saber qué trayectoria seguir? Somos los únicos que podemos contestar a esa pregunta, y aún así, no lo sabemos. Por tanto, es nuestra tarea encontrar la respuesta, pues está en cada uno de nosotros. Para ello es imprescindible conocerse a uno mismo y averiguar cuáles son nuestros deseos y nuestras necesidades reales. Es difícil. El autoconocimiento es un trabajo constante y nunca tiene fin. Habrá cosas que descubramos de nosotros mismos mediante la experiencia. Algunas de ellas cambiarán con el tiempo. Debido a que estamos continuamente cambiando, nunca lo terminamos, solo lo aumentamos y lo modificamos.

    Debemos aprender a querernos, a respetarnos a nosotros y a los demás. A aceptarnos tal y como somos, pues vamos a vivir con nosotros mismos el resto de nuestras vidas. Y si algún día quieres ser feliz, empieza por ahí.

    No lo olvides. NUNCA DEJES DE CREER. NUNCA DEJES DE LUCHAR POR TUS SUEÑOS. SIEMPRE SÉ TÚ MISMO.

martes, 19 de abril de 2016

La esperanza. Parte 3: Tu verdadero valor

{2ª parte aquí}




    La pregunta aparece de nuevo: ¿quieres vivir? Respondo que sí, pero no sé cómo. Entonces la luz se hace más intensa. Comienzo a cambiar mi punto de vista, se abre un abanico de posibilidades en el horizonte.

    Si otros consiguen ser felices en sus vidas, ¿por qué yo no puedo? La respuesta es simple: sí que puedes. Pero has estado tanto tiempo encerrado en ti mismo, lamentándote por tu vida, huyendo, sumido en esa agobiante oscuridad... que no has sido capaz de verlo.
    Puede que tengas razón, pienso. Si así fuera, ¿qué tengo que hacer entonces para poder vivir, para dejar de sentir esta angustia? Solo tú puedes hallar la respuesta a esa pregunta, pues para cada persona es diferente. Pero ¿cómo? TIENES QUE ENCONTRAR AQUELLO QUE TE HACE SENTIR VIVO. TAMBIÉN DEBES DESCUBRIR QUÉ ES LO QUE NECESITAS DE VERDAD, QUÉ QUIERES CONSEGUIR E IR A POR ELLO.

    Volvamos al principio.

    Como dije, cuando pierdes la esperanza en algo, una parte de ti muere, dejando un vacío que, en mi opinión, no se puede llenar con nada más, por mucho que nos empeñemos en intentarlo, y esto es algo que he visto incontables veces en otras personas. La primera clave de vivir es NUNCA PERDER LA ESPERANZA. Y si la pierdes, procura volver a recuperarla. Déjame decirte algo: NADA ES IMPOSIBLE. Lo sé porque lo he podido presenciar. Conseguir aquello que nos proponemos requiere mucho esfuerzo. Nos caeremos 1000 veces. Más de una vez nos sentiremos perdidos. Pero no te preocupes. Eres fuerte. Eres perfectamente capaz de levantarte 1001 veces y seguir tu camino. Puedes ser derrotado en muchas ocasiones, pero si NUNCA TE RINDES, algún día conseguirás la victoria.
    Sin embargo, no todo se puede tener en esta vida. Un claro y típico ejemplo es cuando queremos o amamos a una persona, pero esta no siente lo mismo hacia nosotros, o simplemente busca otras cosas que no son compatibles con lo que nosotros deseamos. Entonces, de nuevo nos asalta esa pregunta: ¿Por qué luchamos, si no sabemos si aquello que queremos lo vamos a alcanzar algún día? Nunca lo vamos a saber hasta que no lo consigamos. Y sí, puede que nunca lo hagamos. Pero recuerda lo que he dicho antes. SIEMPRE va a haber una posibilidad, por pequeña que sea, de alcanzar cualquier meta que nos propongamos. Y hay más de un camino hacia ella. Por ejemplo: si buscamos amor y no lo encontramos en un entorno o en la persona por la que queremos sentirnos amados, entonces simplemente, aunque sea doloroso, debemos buscar el amor en otra parte. Y afortunadamente, siempre lo hay, aunque no sepamos cuándo ni cómo aparecerá. 
    Si queremos sacarnos una carrera pero nos cuesta mucho y suspendemos una y otra vez, si no nos rendimos, al final, a base de esfuerzo y constancia, acabaremos obteniendo el título.
    Así que, desde mi punto de vista, luchar es la única manera de alcanzar nuestros sueños. Si no luchamos, nunca lograremos nada. Solo por esa razón, yo pienso que pelear ya merece la pena. 

    Desde mis años de adolescencia hasta ahora me he dado cuenta de algo: todo depende de la actitud que tengamos en general. Si nuestra actitud es negativa, si nos exigimos demasiado y nos machacamos cada vez que cometemos un error, solo nos perjudicamos a nosotros mismos y todo se vuelve mucho más difícil. Atraeremos lo negativo a nosotros. Por el contrario, si mantenemos una actitud positiva, ocurre algo mágico, pues surgirán miles de posibilidades y oportunidades nuevas ante nosotros. Además, nos sentiremos bien con nosotros mismos a pesar de fracasar en algún intento. Atraeremos cosas positivas. Esto es conocido como Ley de Atracción
    También me he dado cuenta recientemente de que no existen las causas perdidas. Solo aquellas que nosotros consideramos como tal. Hay situaciones en las que podemos elegir entre seguir luchando por algo o abandonarlo, dependiendo de nuestros deseos e intereses. Si escogemos lo primero, siempre existirá el riesgo de no lograrlo o de tener que esperar demasiado para ello. Quizá no queramos sufrir de esa forma porque pensamos que no merece la pena; es entonces cuando decidimos que es una causa perdida.

{4ª parte aquí}

martes, 12 de abril de 2016

La esperanza. Parte 2: Avanzando en el caos

    {1ª parte aquí}



    Demasiadas preguntas y tan pocas respuestas. Los pensamientos me atacan, como si se rebelasen contra mí, y no encuentro mi paz interior. Reina el caos.
    Estar solo conmigo mismo se convierte en una tortura. Huyo de mí para refugiarme en otros. Para dejar de pensar. Para sentirme tranquilo.
    
    Ya han pasado demasiados años. Esto no es vivir. La pregunta aparece en mi mente: ¿quieres vivir? No lo sé. ¿Cuál sería la alternativa? ¿El suicidio? Puede, pero por un lado, no sé qué hay después de la muerte. ¿Cesará mi sufrimiento o mi alma seguirá atormentada para siempre? Además, ya estoy muerto por dentro. ¿Qué diferencia hay? 
    Por otro lado, el suicidio no es una opción. Quitarse la vida es de cobardes. Significa que no he tenido los cojones de afrontar mis problemas. Que me he rendido. Y si me voy, ¿qué será de los demás? De aquellos que me quieren, que me apoyan. Les haría mucho daño solo por mi egoísta cobardía. Dicen por ahí que merece la pena vivir. Si es así, ¿por qué yo no encuentro las ganas? Quizá la vida no sea para todos o quizá yo lo esté haciendo todo mal. “No vales para nada”, me digo. “Tú vales mucho”, me dicen. ¿A quién creo? ¿Cuál es mi verdadero valor?
    
    Por muy oscuro que esté todo, siempre queda una luz, por pequeña que sea, que nunca se apaga. Está en mi mano decidir si seguir en la oscuridad o ir tras esa luz para descubrir a dónde me lleva. En otras palabras, puedo elegir entre seguir muerto o intentar vivir.

{3ª parte aquí}