viernes, 30 de enero de 2015

Sueño 14: Un colegio, un autobús y una universidad

Fecha del sueño: 30/01/2015
Este sueño se divide en dos partes, o quizá son dos sueños diferentes.

Primera parte.
Me encontraba en un colegio con niños. Parecía que era su último día e iban a dar las vacaciones o algo por el estilo. Para la ocasión, había como una especie de actuación. No sé exactamente si yo era parte de la misma, pero es lo único que tendría sentido. Además, creo que estaba yo solo merodeando por el lugar, pero tenía un grupo de gente de mi edad por los alrededores esperando para la actuación. Cabe destacar que en todo el tiempo que estuve en el colegio no vi a un solo niño, pero sí que oía sus voces. El típico griterío de un patio de recreo. Parecía como si estuviesen a mi alrededor todo el tiempo, en todas partes, pero no veía a nadie.
La actuación iba a ser en una especie de carpa muy extraña, parecida a la de un circo, pero la tela estaba hecha de trapos cosidos entre sí, de distintos colores, o al menos esa es la impresión que daba. Los niños ahora se suponía que estaban dentro de la carpa esperando. Yo me disponía a entrar, pero no recuerdo que llegase a hacerlo.
Después, no sé si había acabado la actuación, mi grupo se acercó a recogerme en una furgoneta. Creo que uno de los profesores nos dijo que teníamos que hacer algo, y luego partimos. El chico que conducía la furgoneta era un temerario. Al principio iba con moderación, pero poco a poco empezó a saltarse las normas de circulación y las señales, como si estuviese huyendo de alguien, pero nadie nos perseguía.
En un momento dado, nos salimos de la carretera principal por un camino de tierra, para volver a otro tramo de carretera. Al llegar a la salida, el paso estaba cortado y había un cartel de “Prohibido el paso” en medio. El conductor estaba pensando si continuar y saltarse la señal o si dar la vuelta. Los demás le insistimos mucho y finalmente dimos la vuelta. No sé cuántos éramos en ese momento, pero como mínimo dos chicos y dos chicas. Las chicas no eran ni guapas ni feas, simplemente normales. Ambas eran muy parecidas, y tenían pelo moreno, semilargo y liso y ojos marrones, al igual que el otro chico (el conductor), pero este tenía el pelo corto.
De repente, yendo por la carretera principal, la furgoneta ya no era una furgoneta, sino un autobús que medía de largo lo que 6 o 7 autobuses normales puestos en fila. En ese momento el conductor perdía el control y golpeábamos varios coches que estaban en otros carriles.
Justo después, me encontraba yo en la calle, en el lugar del accidente, pero no veía el autobús. Estaba yo solo. Comencé a caminar buscando a los demás.
Encontré a una de las chicas. Estaba asustada, así que la abracé para tranquilizarla y seguimos buscando. De pronto, vimos pasar por delante de nuestras narices el autobús. El chico y la chica de antes estaban dentro. Iban rapidísimos. Comenzamos a gritar diciendo que parasen, pero no nos hicieron caso y nos dejaron allí. No recuerdo nada más.
Segunda parte.
Me encontraba en la universidad. Era un lugar un tanto extraño. Parecía un castillo o una mansión muy grande. A decir verdad se parecía mucho al escenario del videojuego “Amnesia”. Las aulas eran grandes salones con mesas rectangulares muy largas. Los alumnos se sentaban a lo largo de las mismas en unas sillas tapizadas de color rojo.
Cada clase duraba 2 horas, pero se pasaba en 5 minutos. El profesor era estricto en cuanto a normas. Nadie se podía levantar, nadie podía hablar, etc. Sin embargo, muchas veces la gente se levantaba sin motivo aparente para hablar con alguien que estaba en la otra punta del aula y el profesor no lo veía (difícil de creer pero cierto). Las clases consistían en que el profesor hablaba durante todo el rato paseándose por el aula, y a veces incluso se sentaba en alguna mesa. De vez en cuando preguntaba a algún alumno. Los temas de las clases eran muchas veces tonterías superfluas sobre la vida cotidiana, y los alumnos alguna vez hacían o decían alguna gilipollez de cualquier tipo.
Una vez, había un concurso sobre quién hacía girar más rápido una especie de molinillo (era un objeto con un mango, el cual se podía hacer girar moviendo la muñeca y se utilizaba con una mano). Había primer y segundo premio, y el ganador era reconocido por toda la universidad como alguien con prestigio e importancia.

No recuerdo nada más...

jueves, 22 de enero de 2015

Sueño 13: Caza de brujas

Este sueño me recuerda bastante a la historia de las brujas de la serie American Horror Story. Esta vez ni siquiera aparezco en el sueño, soy un simple espectador, como si estuviese viendo una película. Voy tomando la perspectiva de diferentes personajes.
Fecha del sueño: 22/01/2015.

Recuerdo el escenario de una aldea. Parecía que estábamos en la Edad Media, pero no sé en qué época nos encontrábamos realmente. Todo parecía normal. Los habitantes trabajaban duro día a día. Había campesinos, comerciantes, investigadores (matemáticos y científicos), etc.
De vez en cuando, nace una persona diferente del resto: tiene un poder especial. Los demás los tachan de brujos/as, pero lo cierto es que cada una de estas personas especiales solo tienen uno o dos poderes, y a veces son peligrosos. Ese fue el caso de una niña que al llegar a la adolescencia desarrolló la habilidad de infligir daño a los demás. Cada vez que tocaba a alguien, este empezaba a convulsionar del dolor hasta que finalmente lo mataba. Con el tiempo aprendió a controlarlo, y aprendió a utilizarlo también a una corta distancia, sin necesidad de contacto físico. Su padre lo descubrió y decidió mantenerlo en secreto por amor a su hija. Si los demás habitantes la descubrían, la matarían casi seguro. Pero su padre le advirtió que debía mantener sus poderes ocultos o no habría nada que pudiese hacer por ella.
Esta chica consiguió mantener una vida normal durante algunos años. Era de estatura normal, pelo castaño, largo y lacio y tez muy blanca.
Sin embargo, un día, no recuerdo si bien fue porque alguien la descubrió o porque alguien intentó hacerle daño, pero el caso es que la chica montó en cólera y mató a una persona (ahí descubrió que si se enfadaba sus poderes se desataban y no podía controlarlos). Su padre llegó al lugar y le dijo rápidamente: “vete o te descubrirán”. Aunque no la descubrieron, los habitantes empezaron a sospechar al saber de la muerte de esta persona, ya que no era algo normal y no eran muchos habitantes.
La chica, queriendo encontrar su lugar en el mundo, abandonó la aldea antes de que pasase algo más, sin despedirse de nadie, una noche en secreto.
Viajando, no sé durante cuánto tiempo, encontró a un grupo de personas que también viajaban. Eran todos como ella y jóvenes. Cada uno tenía un poder distinto, pero pocos revelaban el suyo. Creían que si permanecían juntos podrían sobrevivir, siempre y cuando se cuidasen las espaldas unos a otros.
Encontraron una especie de casa abandonada en un pueblo, pero un poco alejada del mismo, a las afueras. Decidieron instalarse allí. Fue en ese lugar donde la chica comenzó a tener sus primeras experiencias sexuales (después de todo, estaba aún conociendo su cuerpo). Los demás, cuando hablaban de temas relacionados con el sexo, lo hacían con naturalidad, sin nada que les avergonzase.
Una noche, mientras los demás dormían, la chica se apartó del resto comenzó a “jugar consigo misma”. De repente se escuchó un grito procedente del piso de arriba: “¡La has matado!” Rápidamente, la chica corrió a despertar al líder del grupo, que era un chico joven con el pelo castaño claro, largo y rizado. Llevaba gafas y a primera vista no parecía imponer demasiado, pero tenía carisma y capacidad para el liderazgo.
- ¡Despierta, despierta!- dijo la chica.
- ¿Qué ocurre?
- Han matado a alguien en el piso de arriba.
Algunos también se despertaron en ese momento y fueron a ver qué ocurría.
Al llegar a la habitación, había un cuerpo sin vida; a su lado, de pie, una chica de rasgos africanos, con pelo corto y negro y con rastas.
- Lo siento, no puedo controlarlo- dijo llorando.
- Eres un monstruo- dijo la otra chica.
La chica en cuestión tenía un poder que no podía controlar, se desataba en cualquier momento, incluso si estaba durmiendo. De ella emergía una especie de espíritu maligno, que tenía el aspecto de una cara siniestra de color verde, transparente y etérea. Este ente, cada vez que abandonaba el cuerpo de la chica, buscaba víctimas, a las cuales asesinaba en un segundo. Solo con tocarlas les quitaba la vida. Podía atravesar paredes, techos y lo que fuese sin ningún problema.
Mientras la situación en la casa estaba ocurriendo, mi mente seguía a este espíritu. Vi cómo asesinaba a gente una y otra vez, en el pueblo. Una de sus víctimas era un matemático que acababa de descubrir algo importante en sus cálculos.
Ese es el final. En ese momento me despierto.

sábado, 10 de enero de 2015

Sueño 12: Asesinato

Es la primera vez que tengo un sueño de este tipo (¡y el primero que recuerdo del año!). Las teorías sobre el significado de estos sueños son bastante interesantes (independientemente de si las crea o no). Algunas dicen que si sueñas con un asesinato es porque tienes sentimientos de agresión reprimidos hacia una persona. Otras dicen que es porque va a haber un cambio en tu vida y/o en tu mentalidad. La más dramática que he visto es que es una premonición de que un ser querido va a morir.
Fecha del sueño: 10/01/2015.


La mayor parte del sueño no la recuerdo, pero hay una escena en particular que recuerdo con mucha nitidez. Estábamos un amigo y yo por la calle, pasando el rato. No recuerdo qué amigo era. Charlábamos mientras caminábamos. Era de noche y por el lugar donde íbamos en ese momento no había nadie, parecía como si todo el mundo hubiese desaparecido. Era extraño ya que veníamos de otro lugar lleno de gente, quizás era alguna fiesta popular o algo similar.
Pasamos por debajo de un edificio cuya parte baja tenía una entrada sostenida con columnas. De repente, el escenario cambió por completo y estábamos en Mazarrón, en mi antigua casa de la playa. Tampoco había nadie por los alrededores. La calle era algo distinta a la realidad y todo estaba más deteriorado. Solo había un vecino, como pude comprobar más adelante, pero no vio ni oyó lo que pasó a continuación.
Mi amigo y yo nos separamos y al rato oí un disparo. Me dirigí corriendo a la parte trasera de la casa y vi a un hombre mayor, de unos 60 años y calvo, con una escopeta en la mano. Mi amigo estaba muerto en el suelo, bañado en un charco de sangre. En aquel momento me cabreé y sin titubear me lancé hacia el hombre, le golpeé y le arrebaté el arma. Sin más reparos, apunté hacia él. Empezó a decir algo, como queriendo dar explicaciones, pero no esperé a que hablase. Disparé y le di a la altura del estómago. Se inclinó un poco hacia delante. Apunté de nuevo y esta vez le disparé en la cabeza. Su cuerpo sin vida se desplomó hacia atrás y la sangre empezó a cubrir el suelo a su alrededor.
No sentí ningún remordimiento por asesinar a ese hombre. Después de todo, él había matado a mi amigo, a quien yo apreciaba. Quizá pensé que se lo tenía merecido. Sin embargo, comencé a estar muy nervioso, ya que ahora tenía un problema. Tenía que deshacerme de los dos cuerpos. Si alguien se enteraba de que mi amigo estaba muerto pensarían que yo lo maté, dado que nunca podrían encontrar al otro asesino. De manera que tenía que librarme de ambos cadáveres. No conseguía dar con la clave para hacerlo sin que nadie se enterase, así que mientras pensaba, empecé a limpiar la sangre del suelo. Era difícil, ya que ya estaba medio seca.

Tenía miedo de que me pillase la policía. Era lo único que me preocupaba en ese momento. Era una agonía. Poco a poco, comenzaba a estar más lúcido en el sueño, hasta que empecé a pensar “¿Qué hago aquí? No es posible. Esto no está pasando. Yo no soy así. No soy un asesino. Tengo que salir de aquí. Esto es un sueño”. Y conforme me di cuenta de aquello, me desperté. Aún sigo sorprendido por la sangre fría que tuve de asesinar a ese hombre sin ni siquiera pensarlo. Menos mal que solo es un sueño...