jueves, 30 de octubre de 2014

Gratitud después de casi medio siglo

    Llevaba ya un tiempo sin encontrar ninguna contranoticia que publicar cuando de repente me han pasado este artículo. En él se narra los actos de Nicholas Winton, un hombre residente en Londres que decidió sacar a los niños de Checoslovaquia, en vista de la situación de los campos de refugiados antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1939. Llegó a sacar a 669. Tras años sin saber nada de ellos, un día su esposa descubrió una carpeta con los nombres de los niños. Tras mover algunos hilos, en 1988 se hizo un especial de la BBC, donde algunos se encontraron con su salvador.
    
    Enlace a la noticia: Sentado junto a los niños que salvó de los Nazis

martes, 28 de octubre de 2014

¿Qué nos pasará?

    Hace unos días encontré en mi correo electrónico un mensaje. Era de un lector del blog y en el mensaje me decía que le gustaría aportar una reflexión para el blog. Sin embargo me gustaría aclarar algunas cosas.
    El objetivo original de esta página no es publicar reflexiones y críticas ajenas, sino las mías propias, como punto de vista, y que los lectores participen mediante comentarios exponiendo también sus opiniones y abriendo así posibles debates en los que todos podemos aprender algo abriendo nuestra mente a diferentes perspectivas sobre un mismo tema, como explico en el encabezado de la página.
    Por otro lado, intento no abordar en esta página temas de política porque sinceramente es un área que me indigna muchísimo por las infinitas injusticias que se cometen todos los días. Es también un campo cuya diversidad de opiniones lleva muchas veces a conflictos, debidos en parte a la ignorancia e inflexibilidad del que tiene una opinión (no es que sean todos rígidos en su pensamiento pero en política hay muchos que sí).   
    Volviendo a la reflexión y dicho lo anterior, he decidido publicar lo que esta persona me envió, no porque esté de acuerdo con lo que expone (creo que eso es casi irrelevante), sino porque me pareció una reflexión importante que invita a pensar y si no la publico aquí, creo que se perderá en el olvido.  Como he dicho, aunque no suelo publicar opiniones ajenas, hay algunas que me parecen interesantes y considero que merecen la pena ser compartidas.
    Os dejo aquí el texto. El autor ha decidido mantenerse en el anonimato.
 


   Creo que en España necesitamos creer en algo, una alternativa, pero creo que no a cualquier precio. Soy una persona centrista, apolítica y muy razonable, y es cierto que lo que voy a decir puede ser un presentimiento sin más o una mera sensación (simples casualidades), pero hay algunas razones visibles que me llevan a creer lo que diré.
Toda opinión barata y facilona criticará cuanto digo, pero no me importa porque en España el deporte nacional es la queja vacía y sin responsabilidad. El creernos expertos en todo y con derecho a opinar sobre cualquier cosa. Pero lo cierto es que en esta reflexión ya he dicho que puede ser un mero presentimiento o una simple sensación, y que por tanto no está sujeta a pruebas científicas.
Creo que Podemos está siendo visto como una alternativa muy viable y muy buena. La razón de esto y por la cual está consiguiendo tanto apoyo y votos es porque su líder es carismático, cosa de la que no pueden presumir ninguno de los demás partidos.
Ha traído un mensaje cercano y aparentemente con razón. El problema es cuando nos dejamos llevar por lo que nos gusta y obviamos que hay cosas que no van con nosotros.
Podemos creo que es un partido con demasiadas cosas que esconder, y que en el poder, puede hacer muchísimo daño. Es posible que lo voten miles o millones de personas. Es posible que llegue a formar Gobierno. Y es posible que cause tanto daño que marque un antes y un después en España. Si tuviera que decirlo de forma de andar por casa, Pablo Iglesias no me transmite buena sensación.
Hace varios años, antes del 15M tuve un sueño. En él alguien aglutinaba a un pequeño grupo de personas. No éramos amigos pero teníamos una relación muy estrecha y de plena confianza por lo que sentía en dicho sueño. Nos perseguían hombres de traje negro y con gafas, y teníamos que encontrar a una chica llamada Irene (dicho nombre significa "paz"). Finalmente, entre carreras y organizarnos, la encontrábamos y la llevábamos a una escuela de preescolar. Estaba a salvo y el sueño terminaba. Esta fue la primera vez que tuve un sueño así.
Un tiempo después retomé una novela que llevo años escribiendo. Conforme ha ido avanzando ha habido sucesos en la novela que de una manera distinta en el modo pero idéntica en el significado, han sucedido.
Dicha novela está aún por terminar y la parte clave y más destructiva con ella. Esto no quiere decir nada, simplemente quiero expresarlo y presentarlo ante el lector. Tenía pensado qué pasaría en la novela, un cambio, y al poco tiempo apareció el 15M.
De forma aislada, en el metro iba sentado y enfrente de mí había un chico con un periódico. En la portada estaba la victoria del PP en las elecciones generales. Me quedé mirándolo y de repente tuve la sensación de que hacía muchísimo tiempo desde aquella foto. Que era algo que formaba parte del pasado, y tuve cierta sensación tranquila pero gris.
Otro día, en plena campaña, estaba la propaganda del PSOE en los lugares destinados a la publicidad en Metro. Era Rubalcaba. Tan solo pasé por delante, pero me invadió la misma sensación. Era como si aquel cartel llevara ahí una larga temporada y formara parte de un mundo ya antiguo. Tenía la sensación de que algo había cambiado y estaban pasando cosas más importantes como para preocuparse por cambiarlo. La sensación fue igual, tranquila, pero gris.
Aparte, tuve un sueño que transcurría cerca de donde vivo. Las calles eran iguales pero completamente distintas en dimensión, ubicación, etc. Era de noche y había un inmenso edificio de hormigón, de planta cuadrada. Era algo así como un ministerio y estaba custodiado por policía armada o soldados, no podría especificar. En la calle había cientos de grupos de distintos tamaños hablando entorno a hogueras. Estábamos esperando algo, una noticia. Todo era tranquilo pero había cierta tensión.
Entre los parques había pequeños parapetos y túneles para pasar de un lugar a otro sin ser vistos por los guardias, dado que existía riesgo de que abrieran fuego. Se respiraba mucha tranquilidad pero gran incertidumbre.
¿Qué quiero decir con esto? Probablemente nada, simplemente que pensemos más de lo que estemos acostumbrados. Que como dijo José Luis Sampedro, la opinión que solemos tener no es pública sino mediática, influida por los partidos políticos y los medios de comunicación manipulados.
Indagad, pensad, comparad si algo merece la pena o no. Porque no hay nada más peligroso que una promesa brillante de un mundo distinto y la ingenuidad. El día que nos equivoquemos por dejarnos llevar por una hermosa presentación de lo que nos gustaría, como ya ha pasado tantas veces en la historia (Revolución Bolchevique o Hitler -y no lo estoy comparando aún-), ya no habrá marcha atrás.
Quería soltar todo esto, y si de camino a alguien le he hecho pensar, ya habrá merecido la pena.

martes, 14 de octubre de 2014

Experiencia de Day of Disconnect


    Como os prometí en Twitter, voy a contar mi experiencia del Day of Disconnect. Pensé en hacerlo antes pero estas últimas semanas he estado bastante liado.
    Como sabéis, el Day of Disconnect fue el sábado 4 de octubre. Si alguien no sabe aún lo que es, quizá os interese leer la Reflexión sobre la comunicación actual, que está en esta misma página.
    Aquel día, no os voy a mentir, fue un día duro, largo y aburrido. Pero no me malinterpretéis: apoyo rotundamente la iniciativa de Day of Disconnect y el año que viene espero participar de nuevo. Fue un día en el que aprendí ciertas cosas y redescubrí otras, ya que, aunque había aspectos que ya conocía, no es lo mismo si no has tenido la experiencia o si hace mucho que no has desconectado del mundo. A continuación explicaré por qué fue así y qué aprendí.
    En primer lugar, cuando publiqué la reflexión que he mencionado antes, animé a todos a participar y, para aprovechar mejor el día (ya que si no sería muy aburrido y eso es lo que me pasó a mí), propuse hacer una quedada en Madrid ese día y así conocer gente nueva olvidándonos durante un día de nuestro móvil. Es decir, fomentar las interacciones sociales porque creo que esa es la esencia y el espíritu de Day of Disconnect, aunque en la página oficial no mencionen nada al respecto. Fue iniciativa propia. Quiero aprovechar para comentar que en la página web oficial no le dieron buena publicidad a este día. Podrían haberlo potenciado mucho más, pero en fin, la iniciativa es lo más importante.
    ¿Qué pasó? Bueno, se juntaron varios factores. Para empezar, este blog tiene poco tiempo (solo 3 meses) y por tanto tiene pocas visitas y pocos lectores, lo que hace que muy pocos hayan leído la reflexión. Solo este hecho ya dificulta mucho la participación de la gente. Además, de los que lo leyeron no todos estaban dispuestos a participar. De hecho, puse mi Twitter para que contactaran conmigo y nadie lo hizo. Esto es debido a que muchos están ocupados por temas de trabajo o similares y no pueden permitirse estar incomunicados durante un día entero. Otros, simplemente han desarrollado tal dependencia del móvil y/o ordenador que no les apetece participar. Esto último es muy triste, y por desgracia a mí mismo me cuesta bastante no utilizar Internet cuando lo tengo a mano. También cabe la posibilidad de los que no viven en Madrid.
    Al final, ese día no hubo quedada y me tocó quedarme en casa. Como he dicho, un día sin poder llamar ni recibir llamadas, mensajes, etc. y sin ningún tipo de conexión a Internet es muy largo y aburrido. Mi motivación para seguir adelante con la iniciativa era que me vendría bien desconectar y por otro lado solo serían 24 horas. No me faltaba razón.
    Resulta que mi dependencia del móvil se había vuelto tal que me costó bastante no conectarme a Whatsapp. Aquel día sirvió para darme cuenta de que quizás tenía un problema y que no debería utilizar tanto el móvil, ya que me quita muchísimo tiempo. En efecto, en cuanto dejé de usar el móvil fue como si el tiempo se expandiese y tuviera mucho más. Como no era partidario de estudiar el día entero, pues me vi obligado a buscar otros pasatiempos.
    También me di cuenta de que por mucho que dependamos de nuestros aparatos de comunicación, no los necesitamos para vivir. Únicamente para comunicarnos con la gente, como es obvio. Si decidiésemos dejar el móvil, el ordenador y la televisión una temporada, viviríamos más tranquilos y tendríamos más tiempo para centrarnos en cosas verdaderamente importantes: la vida.
    En definitiva, ese día me aburrí bastante por el hecho de que estuve solo y en mi casa. ¿Entendéis a dónde quiero llegar? Necesitamos socializar con los demás y no virtualmente. No fue un día que me gustase demasiado, pero fue una experiencia necesaria que me ayudó a darme cuenta o a afianzar qué es verdaderamente importante y qué es prescindible o innecesario. El año que viene, salvo razón de peso, participaré de nuevo, y ojalá vosotros os animéis también a hacerlo. Sin embargo creo que Day of Disconnect está incompleto: debería consistir en desconectar de móvil, ordenador, televisión, consola y todo aparato que pueda ser fuente de distracción para centrarse en salir a la calle y quedar con amigos, conocer gente nueva o simplemente hacer lo que te guste. Y si alguien tiene problemas de falta de tiempo para hacer cosas, le recomiendo que pruebe a desconectar a ver qué tal le va.

Sueño 10: La casa encantada

Tuve varios pero este es el que más recuerdo.
Fecha del sueño: Noche del 13/10/2014

Me daba la impresión de estar metido en un videojuego de terror. Sin embargo, no estaba pasando miedo, pero no era por falta de motivos. Parecía como si en el fondo supiera que aquello no era real.
Estaba frente a una casa bastante grande, antigua y abandonada. Fuera de ella había un jardín, que parecía un cementerio de los típicos de un videojuego, con vallas alrededor, césped y en mitad de un bosque, aunque no tenía ni idea de qué había más allá de la casa. Todo estaba terriblemente solitario. En mis manos llevaba una escopeta.
De repente, de la nada salió algo parecido al motorista fantasma. Era básicamente un esqueleto animado con una chupa negra, de manera que solo se veía el cráneo. Iba montado en una moto bastante potente, como una Harley Davidson.
Como venía a por mí (no sé qué arma llevaba él o aquello) tuve que empezar a esquivarlo cada vez que me embestía y a dispararle. Tras un duelo no muy largo, finalmente vencí.
En ese momento llegaron más personas. Aunque no los conozco en la vida real, en el sueño eran amigos. Traían una cámara de vídeo.
Nos dispusimos a entrar en la casa. Lo primero que había después del recibidor era un salón. El suelo de toda la casa era de madera vieja y había muebles. Para estar abandonado, el lugar no tenía mala pinta. Era casi acogedor.
Éramos quizá unos 5 o 6. Dos de nosotros cogimos la cámara y fuimos explorando el resto de la casa, mientras grabábamos. En una de las habitaciones no había nada salvo un espejo. Frente al mismo, vimos a una niña vestida de blanco cepillándose su largo, liso y oscuro pelo y desapareció. Era un fantasma, seguramente lo que buscábamos allí.
De repente, vino a mi mente una imagen de mí frente a la niña. Ahora su ropa estaba rota y su cara en descomposición. Con un grito estremecedor, se abalanzó sobre mí con una velocidad increíble y una luz blanca intensa inundó el lugar. Tras acabar la visión, seguía en el mismo lugar que antes. Entonces supe que si me acercaba mucho a la niña, moriría.
Fuimos avanzando cautelosamente por cada habitación, todas casi vacías. Me di cuenta de que cada una era un poco más oscura que la anterior. Incluso llegué a pensar “a ver quién se mete ahí”.

No recuerdo nada más del sueño, no sé si porque me desperté o simplemente es una laguna.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Reflexión sobre los prejuicios

 
    Aunque esta no sea una reflexión propia como tal, es decir, es de otra persona, y mi intención original en esta página (Críticas y Reflexiones) sea escribir mis propios pensamientos, hoy voy a hacer una excepción. He leido un post sobre los prejuicios cuyo contenido me ha parecido genial y creo que ha plasmado el pensamiento de mucha gente (me refiero a los que intentamos no juzgar a otros de primeras y tener una mente un poquito más abierta) con ejemplos que vemos todos los días en cualquier lugar, por tanto es muy fácil sentirnos identificados.
    El post en cuestión es de Algo Montalvo, quien ha aportado varias cosas a este blog y me ha ayudado con el mismo, y que además su blog es muy interesante (creedme que no es por hacer la pelota ni publicidad, yo estoy en contra de esas cosas). Si no me creéis leed vosotros mismos el post: The Colors ; de paso, echadle un vistazo al resto del blog. Os recomiendo en especial el Culto a lo efímero.
    Tengo que decir que si yo hubiese escrito una crítica sobre el mismo tema, no podría haberlo expresado mejor que él ni haber tocado tantos puntos. Y una vez leído da qué pensar, ya que a pesar de no considerarme una persona homófoba ni racista, sí que es cierto que he estado en algunas de las situaciones descritas, por ejemplo, mencionar la raza de una persona como si fuese un dato relevante cuando en realidad no lo es (a no ser que se trate de una descripción física claro) o ver a dos hombres que "parecían" heterosexuales dándose un beso. Lo cual me hace reflexionar: ¿Parecían heterosexuales? ¿En qué rasgo físico de una persona me baso para definir su orientación sexual? En efecto, es absurdo, pero mi mente lo hace inconscientemente y seguro que a muchos les pasa lo mismo. ¿La razón? Los estereotipos. Aunque no nos consideremos personas con prejuicios, la sociedad está plagada de estereotipos que vemos a diario y en todas partes: vida cotidiana, cine, libros, etc. Supongo que es casi inevitable que a la fuerza, aunque no queramos, lleguemos a interiorizar algunos de esos estereotipos y los utilicemos en nuestros juicios personales, aunque eso sea un error descomunal y con ello estemos realizando juicios preestablecidos (como la palabra "prejuicio" indica) que ni siquiera son nuestros propios, simplemente "opiniones heredadas", las cuales hacen que nuestra personalidad ya se vea influida desde que nacemos, dificultando el desarrollo de nuestra individualidad.

lunes, 6 de octubre de 2014

Sueño invitado: A duermevela

Este es un sueño (brutal y genial, por cierto) que nos ha enviado Algo Montalvo, quien casualmente también es blogger y tiene una tienda, entre otras cosas. Os dejo el enlace a sus blogs aquí:
Twitter: @Algo_Montalvo
Facebook: Algo Montalvo
Muchas gracias por compartir este sueño con nosotros, es un gran aporte al blog, y me gustaría que los demás lectores se animasen y me mandaran también sus sueños, participasen en otros apartados del blog o simplemente dejasen un comentario, que siempre ayuda.
Fecha del sueño: Noche del 05/10/2014

Anoche tuve la pesadilla más inquietante y horrible que recuerdo.
Era de noche y estaba de pronto en casa de mis abuelos, en pleno campo. Está en una colina, por lo que hay cierta pendiente. Por la noche el perímetro se vuelve aterrador con la oscuridad y las ramas, y como si estar ahí solo fuera para empaparme de pánico, se van sucediendo personas desnudas de torso para arriba y en parálisis del sueño (cuando el cuerpo se inmoviliza para evitar escenificar los sueños, mientras que mentalmente estamos despiertos). Una a una. Pero se añadía algo macabro: durante esa misma parálisis, espíritus poseían a esas personas.
Yo los veía como si estuviera sobre su cama. Se convulsionaban como si fueran muñecos, intentando despertarse sin conseguirlo. Como si esos entes introdujeran la retorcida inquietud en ellos, indicando que algo sucede pero no puedes hacer nada.
Algunas tenían los ojos y la boca entreabiertos, intentando emitir algún sonido ahogado como cuando queremos gritar en un sueño y no podemos. Otros en cambio tenían unos ojos llenos de horror que me miraban fijamente, mientras intentaban gritar.
De pronto aparece mi padre en el sueño, desnudo también de torso para arriba, y mi madre dice que le nota algo extraño en la tripa. Entonces le observamos mientras bendecimos su vientre.
En ese instante despierto, y tuve que quedarme tres minutos con la luz encendida. El sueño fue tan realista y horrible que no daba crédito. Y te quedas como si esperaras algo más, como si no hubiera sido solo un sueño.